Mundo Industrial

Reforma al sistema de justicia penal, un cambio total de cultura

En noviembre del año pasado tuvimos la oportunidad de asistir a una conferencia sobre el nuevo Sistema de Justicia Penal, y uno de los ponentes, inicio su participación con una frase de mucha contundencia: “La reforma más trascendente en la historia de este país, es la reforma al sistema de justicia penal iniciada hace 8 años y que tendrá vigencia a partir de Junio de 2016”.

Neófito como soy en estos temas, me pareció una afirmación de una mayor dimensión de la que en realidad pensaba que tenía el tema.

A unos cuantos meses y ya más compenetrado en los alcances de esta reforma, no tengo duda ninguna, de que es esta sin duda, la reforma de más alcance desde la Constitución de 1917.

La razón es simple: esta Reforma lleva implícito un cambio total de cultura, Hoy tenemos que transitar de la presunción de culpabilidad, a la presunción de inocencia, de una visión de Justicia Retributiva, que busca la sanción de quien delinque, a una Justicia Restaurativa, que se preocupa por la victima y no por el victimario.

Un modelo que incorpora medidas alternativas como la mediación y el arbitraje, y que se centra en buscar evitar juicios prolongados y costosos.

Y que como eje central para la debida ejecución de dicho modelo, requiere de una gran profesionalización de los diferentes actores a lo largo de la cadena de justicia, no solo en la elite de los jueces, comienza desde el debido proceso durante la detención, investigación y acusación, la recolección forense de evidencias y hasta la cadena de custodia  de dichas evidencias e implicados.

Es aquí donde la participación ciudadana deberá ser constante y activa, a fin de verificar que se cuente con las personas capacitadas y certificadas para ejercer de manera adecuada las diferentes funciones que este modelo exige.

Es real la incertidumbre que hay muchos conocedores del tema, respecto de los enormes riesgos que vamos a correr durante la implementación de este nuevo sistema.

Seguramente habrá casos muy difíciles que van a hacer que se cuestione esta medida, sin embargo, esta es una de las ocasiones en que el famoso dicho de que “el fin justifica los medios” aplica en toda su acepción.

Estamos ingresando a un territorio nuevo, que cuando esté funcionando a plenitud, tendrá beneficios enormes en el proceso de aplicación de justicia en nuestro País.

No descuidemos su correcta implementación, está en juego el futuro de las siguientes generaciones.