Mundo Industrial

Rapidez de respuesta a los cambios

La semana pasada, les comentábamos respecto de las diferentes posturas que se han presentado en relación al comportamiento económico en la zona Euro y las posibles acciones que tomaría el Banco Central Europeo.

En primera instancia, las medidas tomadas por el Banco durante la 1er semana de Septiembre, están empezando a dar buenos resultados, el anuncio de la reducción de la tasa de interés a prácticamente Cero, y el salir a comprar deuda privada, generó una gran liquidez, que condujo a un gran optimismo en los mercados y con ello una reducción en el tipo de cambio  Euro-Dólar del orden de un 7%, lo que de inmediato dio paso a una mejora en las exportaciones.

Otra medida crucial, ha sido que el tipo de interés de la deuda periférica, se redujo del 7% al 2 % en los bonos a 10 años, una medida sobre la que insistía mucho particularmente Italia.

También se redujo la prima de riesgo que y con ello hipotecas y deudas corporativas reducen su costo. Elementos ambos que causaban gran molestia a muchos de los países en la zona euro, al sentir que solo Alemania disfrutaba de este tipo de incentivos.

Diversos analistas coinciden en que si bien las medidas confieren ánimo y mejora en el corto plazo, el camino es largo aún y los costos inherentes al anterior desequilibrio se van a tener que seguir pagando por varios años.

Sugieren medidas más amplias, como el ampliar las compras directamente de bonos públicos ya que el principal mercado de deuda privada AssetBackedSecurities, y estos no están incluidos en el paquete porque el tratado de la UE lo impide, y existe una gran oposición por parte de Alemania.

Esta postura provoca que los analistas cuestionen el éxito de estas medidas, y aducen que esta gran inyección de dinero pueda provocar nuevas desigualdades en su distribución y varios países con mayores cargas, pudieran no beneficiarse de dichas medidas.

El presidente del BCE, Mario Draghi busca implementar una nueva doctrina económica con un enfoque particular en el empleo y la meta de conseguir abatir la inflación y romper la deflación existente en el corto plazo.

La propuesta rompe paradigmas ya que busca combinar una mayor expansión monetaria, al tiempo relaje la disciplina fiscal, promoviendo una mayor inversión y suavizando las medidas fiscales al contribuyente, y con ello propiciar mayor consumo.

La polémica persiste y algunos son criticados por tomar posturas “pro alemanas” (sumamente conservadoras) y otros por ser “pro italianizantes” por buscar reformas, inversión adicional, mayor demanda, y flexibilidad fiscal.

Lo cierto es que la búsqueda de un acuerdo de mayor profundidad, es lo que puede permitir que estas medidas tengan el tiempo suficiente para demostrar su validez, si el lado conservador impone su hegemonía, los resultados serán parciales y poco duraderos.

Es de llamar la atención el que en la zona Euro, estén aplicando medidas para promover la inversión, reducir la carga fiscal y estimular el consumo interno, mientras en México seguimos queriendo establecer que el esquema fiscal actual esta inhibiendo precisamente nuevas inversiones, ahuyentando a los contribuyentes hacia la informalidad y generando desempleo.

Requerimos mayor velocidad de respuesta a los cambios.