Mundo Industrial

Protagonistas de reforma energética, no espectadores

En semanas pasadas hemos estado escuchando voces diversas con respecto al impacto que tendrá la reforma energética; preocupa un poco que se debata con ligereza y con falta de objetividad.La reforma energética es sin duda de mayor relevancia y de gran calado; puede convertirse en el detonador de un verdadero crecimiento económico y social que nos permita generar mejores condiciones de vida para todos los mexicanos.

Sin embargo, aún falta mucho camino por andar, la publicación de la reforma en sí, es apenas el inicio de un largo trayecto con muchísimos retos por resolver.

El más inmediato son las leyes secundarias y reglamentos que ordenen la operatividad de los alcances de la reforma, y estos son tanto o incluso más trascendentes que la reforma misma.

De cómo se integren estas leyes y reglamentos dependerá el éxito o fracaso de la reforma, y ponemos algunos temas en la mesa:

-El alcance, margen de maniobra, independencia y autoridad, que se le otorgue tanto a la nueva Comisión Nacional de Hidrocarburos -CNH- como a la ya existente Comisión Reguladora de Energía –CRE- será crucial para la adecuada implementación de la reforma.

-El enfoque que se dé con respecto a cómo fijar los precios de energéticos y productos petroquímicos suministrados por CFE y Pemex.

-La planeación de infraestructura estratégica, como puede ser la Red Nacional de Ductos.-Cómo se atacará la explotación de los yacimientos de Shale gas y Shale oil, que se supone tenemos.

-El impacto ecológico de una explotación de este tipo que se pudiera iniciar muy pronto.

Se habla con mucha insistencia de convertir a Pemex y CFE en empresas productivas del Estado; esto es mucho más fácil decirlo que llevarlo a cabo, el proceso no será de corto plazo, ni tampoco sutil y terso, implicará romper vicios de años e impactos sociales que aún no están en la mesa.

Un tema mayor y delicado es el del impacto que tiene la inseguridad sobre esta actividad, desde la ordeña de ductos, robo de mercancías al sector, robo de energía, extorsión a trabajadores en campos de gas y accesos, exigencia de pago de piso, etcétera, etcétera.

En fin, hay aún muchos temas por resolver como para pretender desde hoy hacer juicios sobre el buen o mal impacto que esta reforma traerá a nuestro país.

Consideramos que se dio un gran paso, pero es importante precisar que esto es solo el inicio; hay que trabajar muchísimo y particularmente en estos momentos de discusión de las leyes y reglamentos, para tener la herramienta completa que nos permita aprovechar al máximo esta reforma que, sin duda alguna, es de la mayor trascendencia para México.

El que se implemente adecuadamente es el factor determinante en la ecuación de lograr convertirnos en una potencia energética y autosuficiente en ella, lo que conllevaría una enorme inversión, generación de empleos, desarrollo de infraestructura física, tecnológica, educativa, de servicios, etcétera.

Nos encontramos en el umbral de un parteaguas histórico, que puede -y debe- delinear el rostro del progreso de México para las siguientes generaciones; debemos convertirnos en protagonistas, más que en simples espectadores.