Mundo Industrial

Primera generación 500x5, el primer paso del cambio

El pasado sábado 3 de mayo, se llevo a cabo la ceremonia de entrega de certificados de fin de curso de la primera generación de alumnos del programa 500 x 5 y el inicio de clases de la segunda generación de este programa creado por AISTAC y soportado por el Tecnológico de Monterrey Campus Tampico, el IEST, la Universidad Tecnológica de Altamira y la Universidad Politécnica de Altamira, y el apoyo económico de las industrias afiliadas a la AISTAC.

Con la presencia del alcalde de Altamira, el diputado local, los rectores y representantes de las cuatro universidades, el secretario general adjunto del sindicato petroquímico, fuimos testigos orgullosos del entusiasmo y compromiso de más de mil jóvenes que están mostrando la voluntad de cambiar su vida y la de su región, con esfuerzo y ganas de superarse.

La emoción de los que terminaron el curso, solo se vio superada por el entusiasmo que mostraron los que inician el nuevo, y las historias (muchas) de jóvenes que compartieron que ya consiguieron trabajo derivado de su capacidad de poderse comunicar en Inglés.

La primera generación de 500 x 5, estuvo integrada en su mayoría por estudiantes de la UPALT y la UTA, así como alrededor de 50 trabajadores de las industrias que llevaron un curso de principiantes, para esta segunda generación adicionalmente a los alumnos de las UPALT y la UTA, se suman alumnos del Instituto Tecnológico de Altamira (ITA) y del Tecnológico de Cd.Madero, así como más de 75 trabajadores de las empresas de AISTAC, unos en cursos intermedios y muchos más en principiantes.

Cuando enfrentamos de manera cotidiana un sinnúmero de problemas y dificultades como las actuales, es muy sencillo perdernos en el desánimo y catastrofismo, que nos impidan valorar resultados como este que estamos teniendo con estos jóvenes.

Este ejercicio de vinculación entre las empresas y la comunidad, es solo una pequeña muestra de lo mucho que podemos hacer al ciudadanizar nuestra visión.

Solo mediante la participación decidida y comprometida es cómo vamos a cambiar nuestro entorno para bien.Al crear conciencia de las enormes necesidades y retos de muchos de nuestros semejantes, y de manera particular de los jóvenes, es cómo podemos empezar a recomponer el tejido social, si seguimos en la postura de que alguien más debe solucionar todo lo que nos aqueja, muy difícilmente lograremos cambiar el rumbo.

La desesperación de muchos jóvenes que se ven sin oportunidades, sin anhelos, los hace presa fácil de los criminales, que con gran facilidad los seducen con unos cuantos pesos, un vehículo, armas y por supuesto drogas; al proporcionarles una sensación falsa de poder, de inmediatez económica, los condenan a ellos y a sus familias al sufrimiento total.

Es responsabilidad de TODOS cambiar nuestro entorno, devolviendo la paz y tranquilidad cotidiana, para dedicarnos de lleno a crear nuevas oportunidades de negocios que generen empleos mejor remunerados y despierten el apetito de estos jóvenes por una mejor calidad de vida.

No vamos a lograr avances dedicados a buscar culpables, necesitamos dedicarnos de lleno a buscar soluciones, a plantearlas y a verificar que se les de seguimiento.

En AISTAC, en el CIESTH, con las empresas, las universidades y el compromiso de jóvenes valiosos y trabajadores orgullosos, ya empezamos.