Mundo Industrial

Panorama de 2015, sin diferencia del 2014

En las últimas semanas se ha estado discutiendo mucho con respecto a los niveles salariales en México, que en estricto sentido podemos decir que son los más bajos (en comparación con otros países latinoamericanos) desde el año 2000.

Esta situación de salarios bajos genera una paradoja cuando estamos transitando como país por una contracción económica. A menos salario, menos gasto, menos consumo y la economía en general tiende a perder dinamismo.

Expertos estiman que el salario mínimo ha perdido su capacidad adquisitiva hasta en un 75% en los últimos 30 años; la lógica sería buscar mejores niveles de salario que permitieran estimular el consumo.

Esta solución aparentemente simple, tiene inmersas diferentes dificultades: la principal, es que hoy la política fiscal claramente recaudatoria está inhibiendo la inversión y también la productividad, y aquí no hay que confundirse.

Trabajar horas extras no significa mayor productividad; irónicamente trabajar menos horas y producir lo mismo o más, es precisamente incrementar la productividad.

El Gobierno Federal debe analizar con mucha profundidad que ante el entorno económico mundial de bajo crecimiento, es vital buscar fortalecer la economía interna a partir de 2015, y para ello tienen que replantear una verdadera reforma fiscal que privilegie la inversión y por ende la productividad.

Esto requiere de generar un ambiente favorable y recuperar la solidez y credibilidad en las instituciones, y sobre todo el Estado de Derecho.

Se han visto resultados en la incorporación de muchos contribuyentes a través del programa RIF, y pensamos que es una excelente medida; pero esta debería acompañarse también para todos los contribuyente que durante años han sido cumplidos y responsables de sus obligaciones fiscales y no solo no se les estimula, por el contrario, se les grava más.

Esta situación de premiar a los incumplidos se presentaría más equitativa si también se ofrece un reconocimiento a quienes por décadas han sido contribuyentes cumplidos.

El círculo vicioso en que se ha convertido el alza (ficticia) de salarios mínimos, contra los incrementos de precios derivados precisamente de esos salarios debe ya concluir; hay que encontrar un nivel de salario que recompense la productividad y motivar a que ningún trabajador esté conforme con un salario mínimo, por el contrario, que se sienta confortablemente remunerado por generar un esfuerzo adicional.

Cualquier empresa en el mundo funciona bien con este principio: a mayor productividad, mejores remuneraciones. Esta práctica no afecta la economía de las organizaciones, por el contrario, la fortalece.

El entorno global no nos va a favorecer el año entrante, hemos visto una pérdida cambiaria importante en las últimas semanas, y suena ilógico cuando se ha anunciado que nuestras reservas monetarias están en su punto más alto.

Pero al mismo tiempo, el precio del petróleo se ha desplomado a niveles inverosímiles hace unos meses; el anuncio de la OPEP de mantener sus niveles de producción diarios es para presentar batalla a la gran producción que ha alcanzado Estados Unidos derivados del Shale Oil y para presionar a la economía norteamericana que está teniendo mejor desempeño que la europea, la japonesa y la rusa.

Si bien China sigue con crecimiento dinámico de cerca del 7%, también se ve una desaceleración de dicho crecimiento, que es el más bajo desde 2002.

Estos movimientos externos van a tener efectos importantes en el mediano plazo en la economía nacional; las tan esperadas inversiones derivadas de la Reforma Energética se pondrán es espera hasta que vuelva a ser atractivo el precio del barril de crudo para soportar inversiones de mayor riesgo.

El panorama de 2015 se ve lleno de retos y oportunidades, no muy diferente al 2014.