Mundo Industrial

México, con bajo rendimiento en telefonía celular

Para poner en contexto qué tan poco competitivos somos en el terreno de las telecomunicaciones a nivel mundial, vamos a analizar unos cuantos datos:Este jueves pasado el Parlamento Europeo votó con respecto a la eliminación de los cargos por roaming para todos los usuarios del servicio de telefonía celular en todos los países de la Unión Europea  (534 votos a favor, 25 en contra y 58 abstenciones).

El objetivo es que los ciudadanos tengan un  mercado único de telecomunicaciones en la UE, garantizar internet abierto para todos, prohibir el bloqueo de la red y la degradación de su contenido, coordinar para los servicios de banda ancha inalámbrica los procedimientos de concesión de licencias de espectro, aportar a los clientes un mayor nivel de transparencia en sus contratos de internet y de banda ancha, y permitirles cambiar de proveedor con más facilidad.

En los Estados Unidos se ofrecen paquetes con llamadas e internet ilimitados en el orden de 40 dólares mensuales, (520 pesos) y un paquete de roaming mundial alrededor de los 50 dólares con dos GB de datos (alrededor de 650 pesos).

En Europa un paquete del mismo tipo se ofrece en +- 30 euros; con la nueva disposición no habría cargos adicionales por roaming ni en llamadas, ni SMS ni datos (alrededor de 540 pesos). Para el extranjero se ofrecen paquetes de +- 20 euros (alrededor de 360 pesos).

¿Qué tenemos en México? Discusiones interminables en el Congreso con respecto a las “preponderancias”, de las reglas para fijar tarifas, precios fijados al libre albedrío de los operadores, y pasos atrás en la instalación de nueva infraestructura que ofrezca mejor servicio y velocidad de datos con respecto a los países con los que competimos.

Un paquete tipo con llamadas ilimitadas, SMS y dos GB de datos cuesta alrededor de 1 mil pesos mensuales y los paquetes de llamadas, SMS y datos mundiales, el más barato, 585 pesos con menos de la mitad de datos, ofrecidos en Estados Unidos y la UE;  no es poco común que en un viaje de más de tres días se tenga que consumir más de uno de estos paquetes.Si a lo anterior aunamos el hecho de que el poder adquisitivo en nuestro país es muy inferior al de nuestros socios comerciales, significa que el costo unitario por este servicio es sensiblemente mayor que en esos países.

Adicionalmente, tendríamos que encontrar un indicador que nos calculara el costo derivado de la mala calidad del servicio que es frecuente que se interrumpa, o se tenga baja intensidad de señal en diferentes puntos, etcétera.

En resumen, por un servicio que en otras latitudes se considera debe ser obligatorio y garantizar su apertura a todos los ciudadanos, aquí pagamos mucho más en proporción que en esos países con mayores ingresos, y con muy mal servicio en buena medida.

¿Y el organismo regulador? Perdido en las discusiones legislativas y en los tribunales donde se dirimen los derechos de los concesionarios para seguir aprovechándose de la necesidad de los consumidores, que debieran ser la razón real de su existencia.

No es sorpresa que en los indicadores de competitividad del Foro Económico Mundial, aparezcamos con bajo rendimiento en este rubro que es, sin lugar a dudas, uno de los prioritarios hacia la consolidación del desarrollo.