Mundo Industrial

Medidas severas de revisión, solo en aeropuertos de México

La implementación de medidas adicionales de seguridad en los aeropuertos surgió de manera consecuencial de los eventos de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

A partir de esa fecha, en la mayor parte del mundo empezamos a ver (y a sufrir) procesos que nos han forzado a cambiar nuestro estilo de viajar en avión, empezando con los tiempos de anticipación con los que hay que llegar al aeropuerto.

Y si bien esas medidas fueron propuestas en los Estados Unidos, los convenios y tratados internacionales obligaron a todos los países con acuerdos de este tipo a también endurecer estas medidas de revisión de acceso a las salas de los aeropuertos, así como los contenidos del equipaje de mano.

Por supuesto que en México no fuimos la excepción y el endurecimiento de medidas de revisión comenzó trayendo con ello innumerables molestias y costos adicionales, independientemente de que en nuestro país no se tengan antecedentes de ataques de alguna manera similares.

Lo irónico es que al pasar los años, en los Estados Unidos ya se flexibilizaron dichas medidas, regresando en algunos casos (pasajeros registrados como confiables) a los niveles de revisión de antes del 2001, en donde ya no es obligatorio quitarse los zapatos, el cinturón, sacar la computadora, y se pasa a través del arco detector de metales solamente, tanto en vuelos domésticos como en internacionales.

En el caso de artículos comprados en Duty Free, mientras estos estén dentro de la bolsa sellada en que se entregan dichos artículos a bordo, estos aunque sean líquidos pueden transportarse en el equipaje de mano.

Pues bien: en México seguimos con las mismas medidas incluso algunas más exigentes, que frecuentemente provocan enojo y múltiples molestias a los viajeros, desde la actitud déspota de los encargados de dichas revisiones, hasta la inutilidad de las mismas.

La mayoría de los vuelos diarios en el aeropuerto de la Cd. de México son vuelos domésticos, o sea a destinos nacionales, y aún así la revisión se convierte en toda una pesadilla, particularmente en las horas de mayor afluencia de pasajeros.

Da la impresión de que nadie le ha dicho a los encargados de esta revisión o quienes la exigen, que en el resto del mundo ya no se está teniendo ese nivel de severidad, y que una de las razones para ello es que se pueden tomar medidas, por ejemplo, la de llevar un registro de pasajeros frecuentes, que a través de tener su información en una base de datos se puede descartar que sean posibles amenazas, derivado de conocer su actividad y documentos, así como la frecuencia con la que viajan.

Estados Unidos implementó también el sistema Global Entry, que reconoce a viajeros registrados en el programa y cada vez que ingresan por algún aeropuerto internacional que cuente con la infraestructura de los kioskos instalados para ello, los pasajeros en ese kiosko hacen su registro de migración y aduanas, con tal facilidad que cumplir con este requisito no lleva más de tres minutos.

En México se anunció desde fines del año pasado un programa similar, y hasta la fecha sigue sin implementarse.

Los ahorros en los costos derivado de estas medidas y flexibilización han sido enormes, por lo que se esta planeando ampliar dichas medidas.

Ser un viajero frecuente de negocios no es algo divertido, es agotador en la mayoría de los casos; bien pudiéramos pensar en facilitar la experiencia.