Mundo Industrial

Inician las costosas campañas

El domingo pasado iniciaron las campañas políticas, en esta ocasión para elegir diputados federales en nuestro estado.

Una nueva ocasión para ejercer nuestro derecho a elegir libremente a quienes nos representan, y al mismo tiempo cumplir con una obligación ciudadana de la mayor importancia.

Durante casi 60 días vamos a vernos inundados de mensajes publicitarios y promesas sin fin, que al día siguiente de la elección seguramente serán olvidadas por los candidatos ganadores y muy recordadas por los perdedores para así utilizarlas en su ejercicio de critica y denostación.

Si de verdad hiciéramos un análisis de lo extremadamente costosas que son las elecciones para una población pobre en su mayoría, seguramente encontraríamos alternativas más razonables de financiamiento a los partidos y sus candidatos.

Es también una nueva oportunidad de que toda la ciudadanía participe activamente y descubra lo trascendente del ejercicio democrático; aún con todas sus imperfecciones, la libertad de que gozamos en este país solo puede ser valorada en toda su dimensión por aquellos que aún viven sometidos a regímenes totalitarios y anárquicos.

La libertad con la que vivimos en México -que a veces confundimos con libertinaje- es aprovechada por grupos de poder para someter a las mayorías; esto es posible precisamente por la falta de participación ciudadana amplia.

Las votaciones históricas promedio nos muestran regularmente alrededor del 50% de participación del padrón electoral, y en particular las elecciones intermedias siempre son menos copiosas que cuando se elige a Presidente, gobernadores y senadores.

El ejercicio pleno de la democracia lo veremos con participaciones de 80 o 90% del electorado, cuando alcancemos mayor madurez y compromiso cívico de toda la ciudadanía, con la migración de multipartidismo a la compactación a dos o máximo tres partidos realmente representativos de grandes fuerzas ciudadanas.

Falta mucho para alcanzar esa madurez, pero tenemos que seguir construyéndola todos los días y todos los ciudadanos, particularmente fomentando la educación a las generaciones por venir que serán a quienes toque verdaderamente ver consolidada esta aún imperfecta democracia por la que transitamos.

Si queremos cambiarla, hay que trabajar por ello.