Mundo Industrial

Incremento al salario mínimo es solo demagogia

En las dos últimas semanas hemos visto en los medios, un esbozo de enfrentamiento de posturas divergentes respecto de un incremento al salario mínimo.

Lo que nos llama mucho la atención, es que en ninguna de esas posturas se está discutiendo el tema de fondo, cada sector expresa su opinión de manera tal, que lo único que queda claro en el tema es encontrar el cómo NO se puede incrementar dicho minisalario. No hemos escuchado una sola propuesta de porque es benéfico incrementar dicho salario y sobre todo cómo incrementarlo y sacar provecho de esa medida.

Si bien no es una respuesta sencilla, ya que las implicaciones inciden en muchas variables económicas, la verdad es que pudiéramos cambiar el enfoque y empezar a buscar el cómo SI fuera posible implementar una medida así, y que esta se convirtiera en un motor de la economía.

Para ello, todos los actores, autoridades, empresarios, financieros, trabajadores, y toda la sociedad, tendríamos que estar dispuestos a romper paradigmas, ya que como mencionamos, cada uno de estos actores, lo único que han sido capaces de plantear es solo lo superficial de una acción tan importante.

En realidad no estamos hablando de análisis sumamente complicados, ni respuestas mágicas, lo que se requiere es sentido común y espíritu innovador y emprendedor.

Todos sabemos que es imposible llevar una vida digna y mucho menos sostener una familia con un salario mínimo, sin embargo, autoridades, empresarios, y los mismos trabajadores, nos hemos estacionado en una zona de confort, en el sentido de que pagando salarios mínimos estamos cumpliendo con la ley, y los trabajadores se “conforman” con una paga que les da prestaciones como Seguro Social, Infonavit, y la falsa seguridad de un trabajo estable.

Lo que se produce con esta conformidad, es una enorme falta de productividad, y como buenos que somos para ironizar nuestras tragedias, hasta frases hemos creado; “El patrón hace como que me paga, yo hago como que trabajo”.  Triste realidad.No necesitamos descubrir el hilo negro, en 1914 hubo un hombre que entendió y visualizo muy claramente los beneficios y el bienestar colectivo que genera una sociedad de consumo, y propuso e implemento un esquema, que llevo a los puristas de la época a calificarlo como demente, al ofrecer un salario de 5 dólares al día, además de una jornada de 40 horas.

Henry Ford basaba su teoría en que al tener esos salarios, sus trabajadores podían comprar uno de los autos que ellos mismos producían, y su estrategia de la línea de producción es modelo de éxito.

¿En dónde estaba el truco de una propuesta tan descabellada? No solo estaba pagando salarios al doble que sus competidores fabricantes de automóviles, también el precio de su Ford T, era sensiblemente menor que los de los otros fabricantes de Detroit.

Muy sencillo, esa paga era para trabajadores mayores de 22 años, que cumplieran con los estándares fijados por la compañía, y con ello estimuló la productividad individual y el sentido de competencia de cada trabajador, generando además orgullo y pertenencia de su marca.

Hagamos un análisis muy simple. En México, ¿Un trabajador de una planta de automóviles con un salario mínimo, puede adquirir uno de los automóviles que el mismo produce, sin comprometer su ingreso familiar?

¿O un obrero de una industria que produce pantallas planas para exportación, puede comprar una de ellas con su salario de una semana?

¿Qué porcentaje de empleados tienen la capacidad de adquirir una vivienda digna, sin hipotecar su vida por 30 años?

Plantear una propuesta seria y de fondo para mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos, es lo único realista, cualquier otra discusión es simple demagogia.