Mundo Industrial

Guerra civil, sin armas

Una nueva situación de inestabilidad política se presenta, en un mundo verdaderamente convulsionado.

El referéndum propuesto por el primer ministro italiano Mateo Renzi, el muy popular alcalde de Florencia, y en el que puso todo su capital político, se convirtió en su peor pesadilla y ante una nutrida participación ciudadana perdió con más del 60% de la votación a favor del “NO”, lo que obligó a su dimisión inmediata, situación que lleva a Italia ahora a buscar al jefe de Gobierno numero 64 en solo 70 años de democracia.

El sábado pasado, el director del diario La Repubblica, Mario Calabresi, advertía de que Italia es ahora “un país dividido y enfermo” como consecuencia de una campaña feroz en “un clima de guerra civil sin armas”.

Lo que más llama la atención, siguiendo la reflexión de Calabresi, es que lo que ha encendido tanto los ánimos ni siquiera son los términos de la reforma —que un buen número de italianos admite no entender— sino un gran malestar que también tiene que ver con un cierto desprecio de la política hacia los electores.

En esta ocasión los sondeos sí reflejaron la realidad en las urnas: ya al cierre de las campañas diversos medios nacionales e internacionales pronosticaban una victoria del “NO”  en un margen superior al 50%; esto refleja la gran división que existe hoy en Italia, que incluso llega a enfrentamientos personales y familiares, derivados de la diferencia ideológica y sobre todo de edades en la sociedad.

Parece que a los ciudadanos italianos conservadores no los convencieron del todo las audaces propuestas de reforma de Renzi, que contemplaban eliminar un buen número de senadores y, sobre todo, quitar poder al Senado para convertirlo en una cámara de equilibrio legislativo.

Se materializa en las urnas una vez más el descontento de la sociedad hacia el sistema político, así como un rechazo a los poderes fuertes o a las castas.

Las reacciones no se hicieron esperar, y esta derrota provoca una caída del euro, superior al 1% lo que de inmediato levanta las voces para cuestionar la viabilidad de mantenerse en la zona euro, debilitando aún más el proyecto de unidad europea.

Es por demás evidente que estas son enormes llamadas de atención para México, en el que en unos pocos meses entramos a dos procesos electorales de gran calado: las elecciones del Estado de México en 2017 y, por supuesto, las elecciones de 2018, para Presidente de la República, senadores y diputados federales.

Una vez más, en momentos de gran incertidumbre e inestabilidad, se pondrá a prueba la débil y muy cuestionada democracia mexicana.