Mundo Industrial

Ganadores y perdedores en la guerra del petróleo

Conforme sigue la baja en los precios del petróleo, la volatilidad e inestabilidad económica se acrecienta y provoca inevitablemente incertidumbre y cuestionamientos con respecto a las inversiones en ese sector.

La caída en el precio del barril de petróleo tiene diferentes efectos para cada uno de los países; existen ganadores y perdedores derivado de este juego que tiene si bien fundamento en temas de mercado, también hay una gran parte de geopolítica en ello, provocada por intereses particulares de ese gran monopolio que son los gigantes petroleros.

El incremento en la producción de crudo en  los EUA a partir del shale oil provocó que las importaciones de crudo hacia ese país disminuyeran importantemente.

A su vez economías emergentes como la de Brasil, que está produciendo más petróleo, tiene efectos en la demanda internacional a la baja, lo cual provoca que haya más oferta y por ende baja en los precios.

La lógica seria disminuir la producción y con ello crear “escasez” y en automático los precios subirían, pero aquí es en donde entran intereses distintos como los geopolíticos, en donde Arabia Saudita no quiere perder la hegemonía en la región de Oriente Medio, que ha visto amenazada por el crecimiento de la influencia de Irán en la forma de una alianza velada con los Estados Unidos.

¿Quiénes están perdiendo más con todo esto? Evidentemente Irán, Rusia, y algunos integrantes de la OPEP con excepción de Arabia Saudita, quien quiere forzar con un precio tan bajo de crudo a que no sea rentable seguir explotando a través de shale oil y forzar a Estados Unidos a nuevamente ser importador.

En América Latina, los grandes perdedores son Venezuela, Colombia, Ecuador y México, que son muy dependientes de los ingresos petroleros para su gasto fiscal.

Los grandes ganadores: EUA y los países netamente importadores, como son China, España, Chile y países centroamericanos que están disfrutando de la oportunidad de precios bajos derivado de una guerra de poder y mercado completamente ajena a ellos.

En el caso de México en particular, vivimos una paradoja: precios bajos de crudo y precios altísimos de gasolina, ya que no se vende a precio de mercado y hoy no se puede decir que está subsidiada.