Mundo Industrial

Encuestas vs. percepción ciudadana

En esta era de la alta velocidad de la información, de la gran disponibilidad de datos precisos y material para análisis, estamos viviendo paradojas que no tienen explicación.

Con todas las herramientas de información disponibles, se antojaría el que los pronósticos elaborados por las encuestadoras fueran más o menos acertados, o dentro de los márgenes de la realidad.

Sin embargo, estamos siendo testigos de fenómenos impensables: la votación del Brexit en Gran Bretaña, el desafuero de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, las últimas elecciones en México, el referéndum sobre el acuerdo de paz en Colombia.

Eventos excesivamente cubiertos por los grandes analistas y expertos encuestadores, y que sin embargo sus pronósticos fueron radicalmente equivocados por amplio margen; ¿qué es lo que esta sucediendo, que los datos de análisis no permiten generar información de las tendencias verdaderas?

La respuesta es más obvia de lo que pensamos: la respuesta está en el hecho de que los medios de comunicación (en todo el mundo) están prestando más atención a la información generada por ellos mismos y a la manipulación de redes sociales, que al peso real que tiene hoy la percepción ciudadana.

En unos días más, el martes 8 de noviembre, vamos a ver cómo resulta una de las elecciones más controvertidas de los últimos años en los Estados Unidos; vamos a ver si las encuestas verdaderamente están reflejando el pulso de los ciudadanos norteamericanos, o nos vamos a llevar la sorpresa que el populismo y la no reflexión responsable llevan a la presidencia del país más poderoso del mundo a un megalómano, ignorante y prepotente.

Esto nos debe llevar a una reflexión profunda de cómo enfrentar en nuestro país dos elecciones claves para el futuro: el Gobierno del Estado de México en 2017, y las elecciones presidenciales en 2018.

Aquí también adolecemos de análisis responsables y conductas proclives al populismo, que con tal de ver “el cambio” llevan a las masas a seguir a falsos profetas mesiánicos, que critican todo lo que es contrario a su doctrina e intereses.

Ojalá podamos transitar hacia una verdadera democracia, basada en la amplia participación ciudadana y veamos gobiernos validados por una verdadera mayoría, misma que pueda llamar a cuentas a quienes hayan defraudado la confianza que otorgaron a esos gobernantes.