Mundo Industrial

Empoderamiento ciudadano, la solución

En el marco del Octavo Congreso de Valores organizado por la Universidad Tecnológica de Altamira, tuvimos el enorme privilegio de ser invitados por su rector, el ingeniero Fidel Aguilón, a participar de una charla con alrededor de 1 mil 400 personas, en su mayoría alumnos de esa institución, así como catedráticos e invitados.Siempre que nos confieren el honor de participar en eventos como este, hacemos el comentario de lo increíblemente estimulante que resulta convivir con todos esos jóvenes llenos de energía, entusiasmo, inquietudes y sobre todo cuestionamientos.

Generar un diálogo a partir de ideas o conceptos expresados sobre diversos temas, abre una ventana de comunicación que enriquece y estimula el anhelo de que podamos vivir en una mejor sociedad.No hay duda de que la mayor riqueza que existe en un país son sus jóvenes, y en este caso particular debemos congratularnos en nuestra zona de contar con el talento y la participación de esta juventud pujante y llena de anhelos y aspiraciones.

Siempre hemos manifestado que un pueblo sin aspiraciones es un pueblo sin futuro; pues bien, en nuestra región no tenemos escasez de aspiraciones, de ahí que tenemos una enorme responsabilidad de esforzarnos el doble para poder brindar oportunidades y respuestas a todas esas, muy válidas aspiraciones de jóvenes tanto de la Universidad Tecnológica de Altamira como de todas las instituciones educativas de la zona.

Es ahí donde radica la materia prima de un mejor futuro para todos, en esos jóvenes con gran energía, hambre de conocimiento, y deseosos de obtener respuestas; es necesario que toda la sociedad trabajemos intensamente para generar un mejor entorno para que puedan acceder a una mejor calidad de vida y sean a su vez quienes consoliden ese crecimiento en beneficio de nuevas generaciones.La inversión que tengamos que hacer, ya sea económica, de esfuerzo de conjunto o individual, es mínima comparada a los beneficios que podemos lograr.

El simple hecho de convocarlos a participar en la construcción de un nuevo tejido social, que nos dé el espacio de alejarlos de la tentación y el espejismo de bienestar veloz generado por la delincuencia, puede hacer toda la diferencia.Eventos como el del pasado viernes debemos replicarlos mes a mes y en diferentes niveles de escolaridad; la retroalimentación es invaluable y los resultados inmediatos, son escenarios ganar-ganar que no podemos ni debemos desaprovechar.

En la construcción de una mejor sociedad la participación ciudadana es imprescindible, todos tenemos algo que aportar, no nos quedemos cortos; el empoderamiento ciudadano es la solución más expedita a todo lo que nos aqueja, hay que sumarse.