Mundo Industrial

Elecciones: menos reclamos, más educación

Por más esfuerzo que se haga, es difícil apartarse de comentar sobre el tema electoral, particularmente, por el hecho de que si observamos encabezados de diferentes periódicos, o los titulares de los principales noticieros en radio y televisión, el común denominador de las notas con respecto a las elecciones en todas las entidades donde se están llevando a cabo, son los reclamos de los diferentes partidos, con respecto a sus contrincantes.

Se enfatiza particularmente al respecto de señalamientos de ilegalidades, excesos, incriminaciones, acusaciones, etc. y ponderando invariablemente con una gran  vehemencia,  los intereses de los partidos y sus derechos.

Lo que brilla por su ausencia son los intereses y derechos de la ciudadanía, esos no se mencionan, y se les olvida a todos los partidos, que el ciudadano es la esencia misma de la razón de tener elecciones.

Una de las principales razones del gran hartazgo de la sociedad hacia los partidos es precisamente esa ceguera en reconocer quién es el importante en este complejo mundo de intereses grupales y políticos.

Los mismos candidatos ven opacadas sus posturas de propuesta, derivado del enorme ruido que se hace con tantas descalificaciones entre estas organizaciones que existen gracias a los ciudadanos, y a los impuestos que todos pagamos para que ellos dilapiden y mal usen.

La oferta electoral de cada partido, que debiera servir para convencer al gran electorado que su ideología, su estilo de gobierno o la calidad de sus candidatos, son la mejor opción para CUIDAR los intereses de todos los ciudadanos, se vuelve una batalla de todos contra todos, envueltos en circos mediáticos, que hasta en tono de burla se menciona que lo único serio y real en este país es la Lucha Libre.

La arrogancia y displicencia con la que se manejan temas de fondo, es la que provoca la reacción de hartazgo y desprecio hacia todo lo que se le llama erróneamente “hacer política”.

Hay una gran ausencia de verdaderos liderazgos y visión de Estado; lo único que se pretende privilegiar, es el control y el poder de esos grupos que por años y como respuesta a la apatía ciudadana han detentado en perjuicio de nuestra Nación.

La única manera en que podemos iniciar un camino de reconstrucción de los valores y el civismo, es participando activamente, estimulando la educación y promoviendo que  los jóvenes se unan a la acción ciudadana de manera decisiva y constante.