Mundo Industrial

Economía no crece al ritmo proyectado

El cierre del primer trimestre mostró lo que el sentido común y la experiencia nos hacia percibir, más allá de los pronósticos sustentados en cifras y grandes formulas económicas, que no estamos creciendo al ritmo proyectado.

Lo más preocupante es que en teoría ese crecimiento esperado se iba a dar con mayor velocidad a partir de incrementar el gasto público, y el resultado es más gasto y menor crecimiento.

La realidad contundente es que no hay recetas ni formulas mágicas, una economía se comporta en función de variables muy sencillas que pueden ser impulsadas por elementos específicos, si estimulamos la inversión esta va a crecer, si la presionamos se va a reducir, se van a generar menos empleos, se va a disminuir el gasto y se contrae la economía, y por supuesto dejamos de crecer.

El impacto de los ajustes fiscales, es mucho más profundo de lo que los expertos estimaron, por supuesto, no lo van a reconocer, y siempre vamos a tener la excusa de que nuestro poderoso vecino del norte dejó de consumir y por lo tanto nos impacto en nuestra economía.

La realidad es que si invertimos en infraestructura, el gobierno gasta en inversión (y no en gasto corriente), se crean programas de estimulo a la inversión privada, se incrementa el poder adquisitivo, y por ende va a crecer la economía en su conjunto.

Si por el contrario, se le exige más a los contribuyentes cautivos, se limitan las deducciones de gasto de capital a las grandes empresas, se reducen los beneficios fiscales a las prestaciones de los trabajadores, se incrementan los costos de los servicios que el gobierno presta de forma monopólica, el resultado no puede ser otro que una desaceleración que conduce en el corto plazo a una recesión.

Vemos con preocupación que a pesar de que hablamos de estar inmersos en un sistema de libre mercado, en la realidad tenemos prácticas de estructura socialista, precios “controlados” de combustibles y energía eléctrica por ejemplo; En una economía de mercado cuando un precio se sujeta al control del Estado, es para beneficiar a la población derivado de una mala práctica comercial del proveedor, en este caso el proveedor es el gobierno mismo, y el resultado es que la gasolina es más cara que en Estados Unidos, y la electricidad de uso doméstico es 100% más cara que lo que pagan nuestros vecinos, que tienen mucho mayor poder adquisitivo per cápita.

El potencial del mercado interno Mexicano es enorme, pero hay que cuidarlo, hay que fortalecerlo, y eso significa, incrementar el ingreso per cápita, tener mejores salarios, que más personas contribuyan al ingreso fiscal, y no como hoy que lo que crece es el comercio informal.

Si se reconoce que más del 50% de la actividad comercial está ya en la informalidad, se podrá entender que esa gran cantidad de personas no han tenido otra opción más que migrar hacia esa informalidad, derivado de cargas impositivas que vulneran esos pequeños negocios y que están deprimiendo la inversión.