Mundo Industrial

Dejar las simulaciones, ¿o hay de otra?

Ante toda la inestabilidad y ruido que se está haciendo con respecto a las posibles consecuencias de una revisión al TLCAN por parte de la nueva administración de los EU, surgen diversidad de factores y decisiones que son importantes de señalar.

Nosotros pensamos que en una relación tan compleja como la que México tiene con los Estados Unidos, siempre van a existir puntos de encuentro como también de desencuentro.

Pero en todo esto, hay una constante que no depende del humor o la buena relación con el gobernante en turno, y esto es, la independencia y fortaleza que podamos tener en nuestro mercado interno.

De ahí que nos llama poderosamente la atención la visión de algunos funcionarios:

El pasado septiembre, el titular de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), exponía en la Universidad Autónoma de Guadalajara en el marco de la conferencia magistral “Perspectiva Anual del Campo en México”: “El sector agropecuario pasó de ser importante a estratégico para la Nación.

“En el primer semestre de 2016 exportamos 8 mil millones de dólares de petróleo; y nada más del sector agroalimentario, exportamos 15 mil millones de dólares, más que las remesas y más que el turismo”, pronosticando el cierre del año en alrededor de 30 mil millones de dlls.

Llaman mucho la atención estas aseveraciones -que además creemos que tendrían mucho sentido siendo este sector preponderante para la economía de cualquier país- cuando a la hora de presentar el Presupuesto de Egresos de la Federación uno de los recortes más fuertes, son precisamente al sector primario, en los apoyos que se dan a los medianos y grandes productores tanto agrícolas como ganaderos de este país.

Hay una gran ambigüedad entre lo que se dice y lo que se hace, y hoy ante una disyuntiva de complicaciones con nuestro principal destinatario de las exportaciones del sector primario, se antoja suicida quitar el apoyo a esa enorme planta productiva que ha sido capaz de exportar, en condiciones de competencia inequitativa, ya que es sabido por todos, que los subsidios al campo y a la ganadería en los Estados Unidos son ENORMES; simplemente el costo de los combustibles y la disponibilidad de infraestructura son abismalmente diferentes.

De ahí que no podemos entender, que se pretenda hablar de ser más competitivos y buscar mercados adicionales, si encima de la relación difícil y ahora presumiblemente más difícil, nos encontremos con situaciones que nos hacen perder sensiblemente competitividad.

Tendríamos que dejar las simulaciones y los intereses electoreros de lado completamente, para en un afán verdaderamente nacionalista, voltear a ver el mercado interno y la mejora de las condiciones de vida de todos los mexicanos.

¿O hay de otra?