Mundo Industrial

Ciudadanía, corresponsable de la marcha del país

Vemos con enorme preocupación cómo una vez más los temas políticos inciden de manera negativa en el acontecer nacional.

Pasan los días y no se ven –por lo menos a la luz pública- avances sólidos en la discusión y publicación de las leyes secundarias y reglamentos que son necesarísimos para que la reforma energética tenga los alcances que puede tener.

Las elecciones de nuevas dirigencias tanto del PAN como del PRD están empantanando estas discusiones que debieran ser prioritarias; el problema real de ello es que el Ejecutivo y sus negociadores poco o nada pueden hacer al respecto, ya que los intereses particulares de cada partido marcan su territorio y enseñan los dientes a cualquiera que ose acercarse.

¿Quién gana con esto? La anarquía. Hemos visto ya amplios espacios publicitarios dedicados a descalificar la reforma energética, una vez más utilizando el populismo y las mentiras, desinformando a la población que ya está de por sí muy poco informada de fondo.

Llama la atención que son esos mismos actores que ante otro tipo de reformas que sí están complicando el avance económico del país, como la mal llamada reforma fiscal, no hacen ninguna crítica, ni se manifiestan con respecto a que haya sido “privatizadora” o muy poco funcional y eficiente; en un país de verdadera modernidad debiéramos contar con mecanismos de tributación modernos, sencillos y ágiles, no de acoso, intimidación y hasta persecución.

Se está avanzando mucho y bien en diferentes temas; sería una lástima que nos quedáramos antes de la orilla y se naufragara con un proyecto de Nación que por primera vez, después de 12 años de aventuras sin rumbo, incorpora algunos destellos de verdadero nacionalismo.

Es por ello, que insistimos en que la ciudadanía somos corresponsables de la buena o mala marcha del país; tenemos necesariamente que participar, que señalar con orden, respeto, civilidad, pero de manera firme, los temas en los que no se esté de acuerdo, aportando evidencias sólidas y concretas.

Estamos ciertos que en la medida que todos los actores de la sociedad tengamos una participación más activa y propositiva, las autoridades en turno van a utilizar esa fuerza para hacer su trabajo de forma menos complicada; gobernar no es una tarea fácil, mucho menos un país como México que tiene muchas y muy diversas facetas y necesidades.

Sigamos organizándonos de manera ordenada, decidida y objetiva.

Tenemos una gran responsabilidad con las nuevas generaciones, sus anhelos, sueños y bienestar nos fueron otorgados en custodia, ya tenemos que empezar a devolverlos; el panorama de lo que estamos entregando no es nada atractivo, difícilmente podemos decir que estamos dejando un mejor país de aquel que recibió esta generación hace 40 años.

Trabajemos para cambiar lo que podamos cambiar en nuestro trecho de responsabilidad; aún nos queda algo de tiempo.