Mundo Industrial

Cambio radical de compromiso ciudadano

Como reza el refrán, “No hay fecha que no se cumpla y plazo que no se venza”. El sábado pasado fuimos testigos del final de una era de administraciones priistas consecutivas, y el inicio por primera ocasión en el Estado de una administración panista.

Un inicio lleno de grandes expectativas por parte de una ciudadanía cansada de los magros resultados y de los excesos de una clase gobernante instalada en la comodidad de un control político que parecía inamovible.

El plazo de la tolerancia se venció y llegó una ola ciudadana a exigir un cambio de manera abrumadora y llena de grandes auspicios; esta misma ola va a querer ver resultados, y pronto.

Es por ello, que el mensaje del ya gobernador en funciones me llamó mucho la atención: mesurado, ponderando los retos y estableciendo con puntualidad las líneas que regirán las decisiones políticas.

Dos terceras partes de las acciones a seguir tienen que ver –y lo menciono en reiteradas ocasiones- con la seguridad, el combate a la impunidad y la corrupción.

Hizo señalamientos puntuales de acciones ilegales cometidas por notarios públicos, y anunció que hará uso de una herramienta no utilizada hasta el día de hoy como la extinción de dominio para resarcir a las victimas de abusos en este rubro.

Les recordó a sus colaboradores que se llega a esta posición con el único objetivo de servir, y puntualizó: “En Tamaulipas, el que la hace, la paga”.

Ofreció que “sin odios ni rencores” se revisará cómo se utilizaron los recursos públicos a fin de establecer que la enorme deuda con la que encuentra al Estado esté debidamente acreditada y justificada.

Ya en el cierre de su mensaje aludió al poema “Mi Alma tiene Prisa” del brasileño Mario de Andrade, que es por su sencillez abrumadoramente contundente.

Esta reflexión que utilizó el gobernador García Cabeza de Vaca envía un mensaje muy fuerte, que de verdad anhelo que sus colaboradores ponderen y analicen en profundidad, ya que si aplica en su acción diaria esos preceptos, estamos ante la oportunidad histórica de un gran cambio.

Tener la voluntad política de llevar esto a cabo representa un cambio radical de actitud y compromiso hacia los ciudadanos, cosa que aplaudiremos al implementarlo.