Mundo Industrial

Biocombustibles, alternativa competitiva y sustentable

El miércoles pasado tuvimos el privilegio de asistir a la inauguración de la primera planta de bioetanol de segunda generación en el mundo, en Crescentino, Italia, a 60 kilómetros de Milán.

Esta planta es propiedad de la firma Beta Renewables que pertenece al Gruppo M&G, líder en tecnología de biomasa y uno de los principales fabricantes de PET en el mundo.

Esta planta muestra tienen una capacidad de 40 mil ton/año y se construyó con el propósito de demostrar que es posible producir biocombustibles en condiciones de competitividad contra la producción de combustibles fósiles y de manera sustentable, sin afectar la cadena alimentaria y sin usar tierra dedicada al cultivo de alimentos.

El evento convoco a 500 personas de diferentes partes del mundo; sin embargo asistimos casi 800 y fuimos testigos del gran futuro que esta innovadora tecnología presenta.

La tecnología PROESA® cuenta con patentes mundiales y está llamada a revolucionar el mundo de los bioquímicos.

En palabras de Guido Ghisolfi, el CEO de Beta Renewables, los biocombustibles no vienen a competir con los combustibles fósiles, representan más bien una alternativa económicamente viable y ambientalmente sustentable para este mercado específico; son por lo tanto complementarios.

La demanda mundial de estos productos, tomando en cuenta únicamente los países en donde existe el mandato de producción mínima de biocombustibles como los son EEUU y Europa, hacen que la producción necesaria para cubrir dicha demanda exija la construcción de 2400 plantas de la misma capacidad de la que hoy produce en Crescentino.

De igual forma el Ing. Ghisolfi comentó sobre las extraordinarias oportunidades que en México se presentan para participar de esta nueva tecnología y producción y, si bien en México aún no tenemos un mandato gubernamental de producción mínima, nuestra posición geográfica nos vuelve excelente ubicación para exportar estos biocombustibles a Norteamérica.

En estos momentos de debate intenso sobre la reforma energética, este tipo de tecnología nos permite evidenciar el enorme potencial que tenemos independientemente de los combustibles fósiles y su manejo político.

Es cuestión solo de ser audaces e innovadores y atrevernos a ver más allá de solo lo evidente.

El campo mexicano presenta condiciones extraordinarias para desarrollar esta alternativa, sin interferir en nada con la cadena alimentaria y con la posibilidad de utilizar tierras impactadas u ociosas.

La generación de riqueza y empleos para el sector primario es esencial si queremos dejar de ser dependientes de monocultivos, de desastres meteorológicos que impactan las cosechas de alimentos; la biomasa puede ser producida todo el año y no es tan dependiente de riegos o del uso intensivo de fertilizantes o insecticidas.

Esta es una nueva ruta que nos ayuda en el enorme reto de construir un país más competitivo y sustentable.