Mundo Industrial

Autoridades, ¡cumplan su función!


La semana pasada, Mexichem, una de las firmas petroquímicas más importantes de México, anunció la construcción de un cracker de etileno de 550 mil toneladas en alianza con la empresa petroquímica Oxychem.


Sus directivos declararon: “Esta planta nos hará mucho más eficientes y competitivos (.) Fortalecerá la posición de Mexichem al aprovechar los costos competitivos de la energía e insumos en Estados Unidos, resultantes del desarrollo del shale gas”.


Esto es una evidencia contundente de lo urgente que es lograr una verdadera reforma energética en México; oportunidades como esta se van a ir agotando conforme pasa el tiempo.


Hoy sin lugar a dudas los Estados Unidos, particularmente la costa sur del Golfo de México, se ha convertido en el sitio lógico para el desarrollo de estos derivados, propiciado por la oportunidad de los precios de gas, y energía eléctrica.


Al combinarse estos factores, el resto de la actividad periférica como lo son la logística y servicios, se apresura a presentarse a los inversionistas en forma por demás competitiva y oferta abundante.


Entre tanto, en México nos empeñamos en seguir debatiendo sobre la “privatización del petróleo” y en tomar decisiones que le restan competitividad y atractivo a la necesaria y nueva inversión.


El sueño de ver fortalecida verdaderamente nuestra economía, basados en la energía, puede convertirse en una terrible pesadilla, si seguimos postergando lo que a todas luces y en todo el mundo está sucediendo: ser más flexibles y abiertos a las inversiones y asociaciones estratégicas.
El gobierno federal -por primera vez en años- está reconociendo abiertamente la enorme dificultad y  falta de recursos para que Pemex pueda por sí solo llevar a cabo todas las actividades requeridas para explotar adecuadamente las reservas de petróleo y gas disponibles.
En función de la premura con la que se requiere desarrollar esta actividad, la administración federal establece con claridad que solo hay dos posibles caminos para emprender esta aventura: asociándose con los dueños del capital y la tecnología compartiendo riesgos, o generando deuda soberana, opción esta segunda que conlleva muchos más riesgos.


Sentimos que la propuesta de reforma energética planteada por el Ejecutivo tiene buenos argumentos y es perfectible; lo que preocupa es constatar cómo se ha visto relegada y puesto en riesgo su viabilidad, derivado de una confrontación política por una muy mala decisión y forma de presentar la miscelánea fiscal, y entramparse en una no urgente reforma política que solo favorece a los partidos de oposición que la están usando como medio de extorsión.


Una vez más, los intereses políticos y grupales se anteponen a los grandes intereses nacionales; ¿hasta cuándo vamos a seguir padeciendo esta falta de visión y verdadero nacionalismo?


¿Tendrán que pasar dos generaciones más para que México se transforme verdaderamente? ¿Va a soportar la ciudadanía el seguir viendo su calidad de vida disminuida y su bienestar comprometido?


Autoridades, legisladores, dirigentes de partidos políticos: estamos todavía a tiempo, pero con muy poco margen de maniobra; por favor, no lo desperdiciemos en batallas intestinas y estériles, hay que ver más allá de la punta de la propia nariz, es por el bien de este país. ¡Cumplan verdaderamente con su función!