Mundo Industrial

La Alemania inmune de la crisis europea

La nueva crisis en Europa, esta teniendo efectos diversos, excepto en Alemania. Mientras en España, Italia y Francia, se presentan efectos de deflación, con elementos poco comunes en estos países, como el hecho de un efecto de baja en el consumo generalizado, que ha tenido un impacto devastador. Por ejemplo en Italia, donde se habla que la falta de consumo se estima para este 2014, en 112 mil millones de euros. El sector hotelero acusa una enorme baja de ocupación en plena temporada vacacional, efecto no visto hace varias décadas, aún en medio de la crisis de 2008-2009, cuando no se veían indicadores como los actuales.
La economía mundial está reduciendo su excesivo apalancamiento y las exportaciones están desacelerándose. En Europa, la austeridad fiscal está sumiendo a varios países en una deflación arrastrada por su deuda interna, lo que lleva a una contracción de su economía, que se refleja negativamente en el PIB. Europa está exacerbando una tendencia mundial y abocando a una trampa de la deuda deflacionista. Cuando demasiados gobiernos, profundamente endeudados, reducen sus déficits presupuestarios al mismo tiempo, su economía se contrae, por lo que la carga de la deuda como porcentaje del PIB aumenta en realidad.
Pareciera que el único país que se salva de estas consecuencias es Alemania, lo que implica que las voces separatistas del esquema Euro, empiezan a sonar con mayor intensidad.
La economía neta en la zona Euro está cayendo vertiginosamente; mientras que a Alemania le va relativamente bien. Otros países están inmersos en una austeridad que ya toda la población rechaza y la muestra de ello son las elecciones recientes.
Esto hace que los desacuerdos entre los diferentes países sean mucho mayores, Alemania por ejemplo, no quiere convertirse en un bolsillo sin fondo para el resto de los países que conforman la Unión Europea, sin embargo los déficits acumulados en dichos países, presionan la robusta economía alemana.
Alemania se ha visto beneficiada con la crisis de Euro, ya que ha mantenido un tipo de cambio bajo, lo que impulsa las exportaciones alemanas, y ha hecho que Alemania disfrute de tasa de interés extraordinariamente bajas, mientras que sus vecinos han tenido que soportar el pago de altas primas de riesgo por su bajo desempeño económico.
Cuando comenzó la crisis europea, un rompimiento del Euro era impensable; hoy las diferencias de cada país afloran, y los analistas ya están encontrando escenarios donde un rompimiento del Euro no sería tan perjudicial como muchos han insistido en pronosticar.
Las diferencias son tan agudas, que en la última cumbre de junio, se estuvo a punto del rompimiento al encontrar enormes dificultades para lograr acuerdos. Fue la postura de Ángela Merkel de estar dispuesta a escuchar todas las propuestas, por muy dramáticas que estas fueran, la que salvó la cumbre, de otra forma estaríamos viendo el desplome total de la economía Euro.
En los próximos meses se tendrán que tomar decisiones drásticas, en donde la poderosa economía alemana va a enfrentar disyuntivas de fondo. Actuar de manera benévola con sus vecinos Europeos, o aislarse en su nicho de prosperidad lo que sin duda afectaría enormemente su postura en el mundo.
Las dos opciones más claras son: 
1.- Ayudar a los países endeudados con sus acreedores a refinanciar sus deudas en términos mas suaves y en donde ambas partes no sufran tanto. Y 2.- Establecer un crecimiento nominal del 5% anual para que toda Europa reduzca su excesiva deuda.
Ambas se ven harto difíciles, en tanto el ciudadano común sufre de una crisis que parece interminable.