Observatorio de La Laguna

Así vivimos…La pobreza se hereda

Hace unas semanas el CONEVAL hizo públicos los indicadores sobre la pobreza en México, los resultados fueron una victoria política para algunos gobiernos estatales, mientras que para el 43.6% de los mexicanos sigue siendo una tragedia constante, con la que se duermen y se levantan todos los días.

Coahuila muestra un avance significativo en el combate a la pobreza, quizá cuestionados por unos y avalados por otros, los números oficiales indican que de 2010 a 2016 la pobreza se redujo un 3%, al pasar de 27.8% a 24.8% de personas que sobreviven en esta condición socioeconómica, pero más allá de los números y en medio de la euforia triunfalista, no debemos pasar por alto que aún existen 746 mil coahuilenses viviendo en pobreza y otros 50 mil que lo hacen en pobreza extrema. 

El 12.3% de la población en Coahuila presenta rezago educativo, es decir no ha terminado la primaria o la secundaria, el 12.8% no cuenta con servicios de salud, el 30.6% no tienen seguridad social, el 5.2% presenta rezagos en la calidad de su vivienda, el 5.5% carecen de servicios básicos y más grave aún, el 16.1% muestran carencias alimentarias, por lo que comen una vez al día en el mejor de los casos.

En los últimos 6 años estas cifras han mejorado, en cierta medida gracias a la generación de empleos, pero esto no ha sido garantía de que tengan calidad de vida, ya que, aunque el empleo creció en un 27% en ese mismo periodo, las personas que viven por debajo de la línea de bienestar (es decir que ganan menos de $2,900 al mes) solamente se redujo en un 3%. Cierto, llegan empresas, se instalan fábricas, hay inversión extranjera, pero los salarios que ganan 4 de cada 10 trabajadores siguen siendo insuficientes

La eficiencia en el combate a la pobreza no se logra gastando más recursos o modificando el nombre de los programas sociales a cada inicio de sexenio, de 2009 a 2015 el gasto de las principales dependencias encargadas de combatir el rezago social (SEDU, SEDESO, SS) incremento en un 20%, es decir que sacar de la pobreza a 30 mil coahuilenses le costó solo al gobierno estatal 3.1 mil millones de pesos, sin contar los apoyos del gobierno federal.

Lo más preocupante es que este problema se hereda de generación en generación, no basta solo con sacar del umbral de la pobreza a unos cuantos para que en el futuro sean otros los que caigan, paralelo a una nueva estrategia económica y un gobierno eficiente, se requiere de un sistema educativo que les permita a los niños coahuilenses prepararse para que tengan las capacidades necesarias y tener un trabajo bien remunerado.

Solo el ingreso, acompañado de buenas políticas de desarrollo, dejando atrás los programas asistencialistas, pueden lograr abatir la pobreza, de lo contrario, aún y cuando lleguen nuevos gobiernos la pobreza seguirá ahí…


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