El Sép7imo Rollo

El futuro del cine

En estos tiempos en los que la tecnología ha alcanzado un desarrollo importante vale la pena preguntarse: ¿qué pasará con el cine?

Debo aclarar que en cuanto a ese cuestionamiento me refiero a la actividad de ir a disfrutar una cinta a las salas de cine inmensas (o ya no tanto en comparación con hace 40 años) y no al hecho de la producción en sí.

Algo puedo asegurarle: ir al cine nunca va desaparecer. ¿Por qué? Es simple, es algo vital y elemental en nuestra rutina y naturaleza social.

Ver una película en una de esas salas es para varias cosas, entre las que está la de socializar, es decir, encontrarnos con otras personas o una manera de conciencia con alguien cercano o con quién pretendemos algún tipo de relación interpersonal.

Lo que sí va cambiar está relacionado con los espacios en que se exhiben y por supuesto el costo de ellos.

En el pasado las primeras salas de cine en el país eran enormes y hacían que eso hiciera sentir a los espectadores en un ambiente similar al de los efectos especiales de este siglo.

Su precio era muy pequeño, lo que convirtió al cine en un fenómeno social y que con el pasar de los años decayó por la aparición de otras formas de apreciar las producciones.

Actualmente ir al cine nos resulta en ciertos casos un lujo y que algunos nada más abrazan cuando tienen que hacerlo para consolidar el camino hacia una relación sentimental.

Hay quienes eligen ya otras formas de ver cine: adquirir algún servicio de tv de paga con los estrenos más recientes o la renta de una plataforma digital con una función similar.

Pero eso nada más es para unos pocos, pues hay quienes no cambian ir a una sala de mayor dimensión a olvidarse de sus problemas por lo menos por un par de horas.

En conclusión, ir al cine seguirá y los espacios que reciban a los espectadores cambiarán.


luis.lopez@milenio.com