El Sép7imo Rollo

Rogue One

Los fanáticos o seguidores de Star Wars pueden respirar y sentirse tranquilos con el primer spin off de la saga, el cual ofrece un entretenimiento seguro.

Rogue One fue la segunda película lanzada tras la adquisición de Disney de los derechos de esa franquicia y desde el año pasado hubo diversas especulaciones sobre cómo sería esa propuesta ante la decepción que muchos tuvieron con el Episodio VII: El despertar de la fuerza. 

El director Gareth Edwards y sus guionistas supieron crear una trama con mucho sentido sobre el equipo de rebeldes que lograron robar los planos de la Estrella de Muerte. La historia logra conectar la primera y la segunda trilogía de la saga de manera armoniosa. 

Mucho del encanto de la cinta recae en sus personajes principales que logran mantener atento al público pese a no existir las tradicionales batallas con sables láser.

En ese sentido, tenemos a Jyn Erso (Felicity Jones) como la líder del grupo encargado de la misión y su padre el científico imperial Galen Erso (Mads Mikkelsen) que se vio forzado a la construcción del arma y que para redimirse intenta apoyar a la resistencia. 

También están el Capitán Cassian Andor (Diego Luna) en ese equipo y otros que en el transcurso de la trama se suman como Chirrut Imwe (Donnie Yen), Baze Malbus (Jiang Wen) y  Bodhi Rook (Riz Ahmed).

Con todo eso y los efectos especiales, la experiencia está lejos de ser amarga como lo fue ver El despertar de la fuerza para muchos fanáticos pero tampoco llega al grado de trascendencia de la primera trilogía de la saga que, pese al paso de las décadas, sigue presente en la memoria de muchos. 

Prueba de eso es que los destellos o referencias a ella en esta nueva propuesta sirvieron como un cierre importante. Entre esos momentos claro está la aparición de Darth Vader.

En resumen, Rogue One resulta una película entretenida que respeta la esencia de Star Wars, no abusa de la nostalgia y nos presenta un carácter propio con sus personajes.


luis.lopez@milenio.com