El Sép7imo Rollo

Creed: Corazón de campeón

Pareciera que hay sagas a las que les llegó la hora hace mucho tiempo, pero existen excepciones en las que nos muestran lo contrario con el cambio de giro de los personas que la iniciaron y la introducción de nuevos que conservan la esencia de éstos sin ser una copia.

El director Ryan Coogler supo hacer eso en la película Creed: Corazón de campeón, la cual corresponde a la séptima entrega las cintas vinculadas al boxeador más famoso del cine: Rocky.

La cinta deja de mostrarnos a Rocky (Sylvester Stallone) como el personaje principal y en su lugar introduce a Adonis Johnson (Michael B. Jordan), quien es el hijo no conocido públicamente Apollo Creed, su mejor amigo y rival que falleció durante una pelea en las primeras entregas de la saga.

El boxeador retirado pasa a la tarea de entrenador de una manera inesperada y encuentran en Adonis la misma (o más) destreza y habilidad de su padre.

Poco después comienza la lucha más importante de su vida y que no tiene que ver subir a un cuadrilátero, pero deberá hacerlo al margen de la pelea más importante de su alumno.El lado técnico de la película en cuanto a la fotografía y su música también tienen un alto grado de importancia e incluso (aunque parezca imposible para algunos) hace un homenaje y reinterpretación magistral a una de las escenas más emblemáticas de las primeras cintas de Rocky que está enfocada al entrenamiento.  

Por su actuación que nos traslada a la nostalgia añorada de un boxeador y mentor ejemplar Stallone es digno merecedor del Oscar a Mejor Actor de Reparto al que está nominado para la entrega de este año.

En cambio Michael B. Jordan nos hace sentir la frustración de alguien que durante la mayor parte de su vida ha peleado contra la vida, llega a tener aparentemente todo lo que una persona quisiera en cuanto a riquezas y lo deja a cambio de subir a un cuadrilátero para hacer lo que lleva en la sangre, aunque también eso representa uno de sus mayores conflictos. 


luis.lopez@milenio.com