Mirada en la red

El voto femenino

El voto femenino, en tanto expresión ciudadana e individual y como parte del derecho a tomar parte en la elección popular, fue tardío en todo el mundo. Los primeros embriones del voto femenil hunden sus raíces en el siglo XVIII. Aunque resultaron fallidos, ahí están para los anales de la historia. Todo el siglo XIX tuvo pruebas, pero no fueron exitosas.

En las fincas del sufragio, en las que ya se incluían a las mujeres desde el año 1948, aparece ondeada por la ONU de hacer que todas las personas, con mayoría de edad, debían tener condiciones para votar y ser votados(as). Pasaron cuatro años más de lucha para que en la Convención de los Derechos Políticos de la Mujer, consumada en 1952, pusiera el dedo en la pústula de la ausencia y del incumplimiento, hasta señalar que aquello del 48, seguía siendo letra expirada para la inmensa mayoría de los países del orbe. Así, a escala internacional, se hizo entrar en vigor en el año 1954, la exigencia de que ese derecho se tornara en una realidad, aunque gradualmente, como era de esperar.

Previo a que la ONU reaccionara con el tema de los Derechos Humanos, otros países y extraordinarias chicas adelantadas a su tiempo, dieron pasos firmes en este tenor. Carrie Chapman Catt, por ejemplo, consiguió en 1904 el voto femenino para su natal Alemania. En Australia del sur, un estado de aquel país se había anticipado y, en 1902 consigue avanzar; pero tal derecho ciudadano se circunscribía localmente y no envolvía a todo el país. Luego se agregó Finlandia en 1907. Hay que recordar que para aquella época ellos(as) formaban parte del imperio ruso. Remitirse a la historia da contexto y contribuye a la comprensión. Noruega y Suecia hicieron su recalcada contribución, desde aquellas latitudes e hicieron realidad la participación político-electoral de las féminas, también en el amanecer de pasado siglo XX.

Nuestro país pudo hacer sido uno de los primeros sufragantes que incorporaba y abría espacios políticos y electorales para nuestras congéneres en México y ello quizá hubiese tenido resonancia en América Latina, pero no. Histórica y culturalmente poseemos una oscura, profunda e intensa vocación para la dilación, la ceguera y el desdén acerca de lo que resulte innovador, progresista, de avanzada. A muchos(as) tomadores(as) de decisión les asusta la mínima variación respecto al estatus quo. México, como cultura es así.

Datos: 1916 pudo haber sido el año de la avanzada de las sufragistas. Se había llevado a cabo el 1er Congreso Feminista de Yucatán. Ahí debió prender. Elvira Carrillo Puerto, Raquel Dzib y Beatriz Peniche fueron las primeras diputadas locales.

Hoy que amanece este día 8 de junio: ¿Cuántas mujeres ocuparán cargos? ¿Hay que revisar cuántas salieron a votar? Lección mediante.