Mirada en la red

Oscar González (PT). Una “declinación” que hiede a burla

El próximo domingo, una parte de la ciudadanía mexiquense acudirá a las urnas para elegir al titular del poder ejecutivo de la entidad mexiquense. Hacia la noche, se perfilarán las cifras que arrojará la justa electoral.

Entonces saldrán por distintos flancos sendas imputaciones que explicarán los porqués de las derrotas de los otros cuatro; porque uno ya se autodescalificó. También entrarán al cadalso las casas encuestadoras, para ver cuáles de esas empresas se acercaron más a los resultados y, cual oráculos posmodernos, predijeron el futuro que deparaba en las urnas. Cada caja de votos trasluce variables exógenas, para escribirlo de la manera más piadosa.

Cualquiera que sea el resultado, el (ex) candidato Óscar González Yánez, abanderado del Partido del Trabajo (PT), candorosamente intentará vestirse de gloria, pues recordará su "heroica" declinación a favor de la candidata Delfina Gómez Álvarez del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Éticamente, tendríamos que preguntarle al PT y a su candidato González Yáñez ¿qué sucederá con el saldo que les quedará, en tanto recibieron –de los impuestos de la ciudadanía— 17.1 millones de pesos para la campaña? ¿Se van a fondo perdido? ¿Se redireccionarán durante los últimos días hacia Defina Gómez o para las arcas de Morena? ¿Formarán parte de la caja de ahorros del PT? Según los sondeos, parece que la intención de voto para el petista Óscar González apenas arrojaba un exiguo 1 por ciento de los posibles votantes. ¿Eso no lo sabían sus asesores desde el momento en que pretendía registrarse como aspirante-candidato?

Todavía más, con apenas 2.3 millones de pesos que recibió la candidata independiente Teresa Castell de Oro Palacios, logró más simpatizantes que el petista. ¿Estamos frente a un vacío legal en torno a una tácita y estafadora "declinación" como la que dio a conocer la semana pasada el (ex) candidato del PT? No será posible que lo quiten de las boletas electorales, porque se han impreso con antelación. Ya se gastaron recursos públicos en ello. Y, con la desvergüenza que solo pueden cultivar los de su clase, aduce que tal decisión es porque siempre ha estado del lado de la gente, del lado del pueblo. Imposible acumular más descaro en una frase tan corta y podrida.