Mirada en la red

Maternidad masculina

Hoy, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, se presenta el libro:"La maternidad masculina", de la autoría de Juan Carlos Suárez Villegas, profesor-investigador de la de la Universidad de Sevilla, España y editado por Dykinson.

El inquietante título no tiene que ver con asuntos de intervenciones quirúrgicas para cambiar de sexo masculino a femenino y, luego, intentar ser madre. El autor sostiene que, "aunque biológicamente existen diferencias obvias entre hombres y mujeres, siendo la posibilidad de la maternidad una experiencia exclusivamente de las mujeres, no hemos de considerar que la maternidad como experiencia humana corresponde exclusivamente a ellas.

[Si se mira con detenimiento] La maternidad consiste en un conjunto de valores que se [edifican, recrean y] realizan a través de las vivencias con los seres que forman parte de un proyecto familiar. En este sentido, hay que reivindicar una maternidad masculina o, mejor dicho, la maternidad se complementa en el ejercicio de ésta, por parte del padre y no exclusivamente de la madre".

Ahonda el autor del libro que "No se trata de una mera inversión de roles, como si se tuviera que asumir una función que no es propia" [para nosotros como masculinos- padres]. Señala que generalmente los padres tomamos una parte marginal de lo que usualmente realiza una madre con su hija o hijo. Por ejemplo, el cuidado, la protección, la ayuda, la enseñanza de un sinnúmero de conductas, la paciencia e interés para establecer reglas y valores que emanan de las madres hacia sus críos, han sido atribuidos a las mujeres —acaso mañosamente— como una visión esencialista-machista, para tratar de hacer ver que dichas pautas o tareas corresponden a las mujeres.

Juan Carlos Suárez apunta que los padres nos perdemos de la oportunidad de desarrollar otras cualidades que a escala humana nos aporta la maternidad. Que incluso "Existe una muralla simbólica en la que los hombres que actúan maternalmente", sienten que pierden algo frente al esquema impuesto desde el sistema patriarcal. Gravita en nuestro imaginario que cuando un padre exhibe comportamientos "maternales", se le feminiza; se le alude como "mandilón" e incluso se le compadece.

Desde mi óptica, una de las virtudes que nuestra especie debería tomar más a menudo es la mansedumbre. André Comte-Sponville la describe así: "La mansedumbre es antes que nada una paz, real o deseada: es lo contrario a la guerra, a la crueldad, a la brutalidad, a la agresividad, a la violencia... Es una paz interior, la única que es una virtud. Agrega el filósofo francés Comte-Sponville, "El hombre solo se salva de lo peor, casi siempre, por la parte de feminidad que lleva en él". Veremos qué reacciones genera el libro de Suárez.