Mirada en la red

Homofobia


El pasado 17 de mayo se llevó a cabo la celebración del Día Internacional contra la Homofobia. La primera edición en el país. Desde el año 2009, también se ha considerado la necesidad de combatir la transfobia (por aquello de lo transexual y transgénero). Otra vez, desde el Distrito Federal, México se une a un movimiento internacional que ya suma más de 100 países.

La fecha es significativa porque un día como ése, pero de 1993, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió apegarse a los hallazgos científicos y dejó de considerar a la homosexualidad como enfermedad. Esta organización internacional se tardó tantito en lograr el consenso ¡Nada más 20 años..!

¿Sabe usted por qué? La OMS tuvo que concienciar y luego consensar con un gran número de países que profesan alguna de las tres religiones monoteístas que dominan el mundo: judaísmo, cristianismo y el islam, hasta hacerles ver que el sexo cromosómico, gónadas, genitales internos, genitales externos, patrones de hormonas sexuales, centros nerviosos superiores de comportamiento, asignación ambiental de género y, la diferenciación psicosocial, constituyen los ocho factores que explican nuestra orientación sexual. Por ende, el cauce erótico, no se elige, se descubre; unas personas más temprano, otras más tarde.

Desde 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ex-clu-yó de su cuadro de patologías a la homosexualidad. Por ende, no es (y no era) una enfermedad. No padecen ningún desorden psicológico las personas que se sienten atraídas sexualmente o aman a seres de su mismo sexo. Incluso, hay individuos a quienes el sexo biológico u orientación sexual del otro o la otra, no constituye ninguna referencia para experimentar o no atracción. Se sienten seducidos por las cualidades del ser humano. Hablamos de la bisexualidad, por supuesto.

Como vemos, acuerdos políticos globales como los que logró la OMS dos décadas más tarde, viajan cómodamente en la grupa de la ciencia. La atracción y prácticas sexuales entre personas adultas, con mutuo consentimiento, constituyen parte de nuestros derechos humanos.

La Segunda Encuesta Nacional sobre Discriminación en México, publicada en mayo de 2011, hizo ver que cuando se les preguntó a homosexuales masculinos, lesbianas y bisexuales qué tan intolerantes percibían a determinado grupo, dijeron que los amigos, la familia y el personal de servicios de salud eran los más tolerantes (82.9%, 75.4% y 57.7%, respectivamente).

En oposición, quienes fueron calificados de más intolerantes (homofóbicos) fueron las personas de su iglesia o congregación religiosa (35.3%) y la policía, con 42.8%. ¡Ay, cultura..! ¡Ay Iglesia y Escuela... Cuánta ciega resistencia; cuánto daño, a pesar de presumir que se vive dentro de un Estado laico!