Mirada en la red

Freud

El próximo sábado 6 de mayo, algunas personas tendrán presente que, en esa misma fecha, pero de 1856 nació Sigmund Salomón Freud Nathansohn. Estaremos a 161 años de su natalicio. A Sigmund, cuando nace, le precedían dos hermanastros de poco más de 20 años de edad. Su padre, Jacob, había enviudado y poco después contraería nupcias con Amalia Nathansohn, quien sería la madre de Sigmund, junto con dos hermanos y cinco hermanas más que procrearía con Jacob.

Quien sería el padre del psicoanálisis tuvo una infancia en la que convivió con dos medios hermanos que más bien se comportaban como sus tíos. Las cinco hermanas menores de Freud le adoraban, aunque él se comportaba con ellas de manera tiránica. Primogénito de su madre, gozó por ser el hijo predilecto de ella; diríamos que fue el "consentido" de los Freud-Nathansohn. Hoy, nuestro prolífico homenajeado sería rechazado por una sociedad que avanza, lucha y denuncia el sistema patriarcal, machista y misógino. Hijo de su tiempo, Freud consideraba que las mujeres tenían como tareas esenciales el matrimonio, la crianza y las labores domésticas.

Este médico vienés de notables aportaciones sobre: deseo, sexo, amor y muerte, así como de nuestro mundo inconsciente --sus fuerzas y mecanismos-- padecía trastornos cotidianos que le generaban malestares severos. Sufría de colitis crónica; experimentaba angustia; con regularidad se desmayaba; le aquejaban migrañas; tenía trastornos cardiacos; siendo muy joven se habituó a la nicotina de cigarrillos y poco tiempo después a sus característicos puros. El autor de La interpretación de los sueños creía en los biorritmos y durante muchos años pensó que él moriría a los 50 años de edad.

Freud fue testigo de las dos guerras mundiales. Con el nazismo, en tanto judío, tuvo que salir de Austria hasta llegar a Londres, so riesgo de ser enviado a los campos de concentración hitlerianos. En abril de 1923, a la edad de 67 años, recibió como diagnóstico: cáncer en boca, paladar y mandíbula. Era fumador incansable; había intentado dejar el tabaco en 1917. No pudo. Fue operado más de 30 ocasiones en el maxilar. Murió a las tres de la madrugada del 23 de septiembre de 1939, a la edad de 83 años. Nueve años antes había fallecido Amalia, su madre. Ella tuvo el privilegio de ver los grandes logros de su adorado Sigi.