Mirada en la red

Domingo maternal

Ayer, como cada 10 de mayo en México, celebramos uno de los días emblemáticos de nuestra cultura: reconocer la labor que despliegan muchas madres de familia, enfrascadas en el cuidado y desarrollo de la progenie. En otros casos, se trata de hijas o hijos que mutan hacia la protección de sus progenitoras.

También a una diversidad de negocios, empresas y personas que se dedican al comercio legal y furtivo, les llega su agosto en pleno mayo. Ni qué decir ahora, al calor de breves compañas electorales, candidatos y candidatas, aprovechan este legado para ver adónde pueden comprometer algunos votos, a cambio de sendas celebraciones barriales para enarbolar la amorosa entrega hacia el colectivo "madres de familia".

Puertas adentro, desde los hogares, en esta fecha dedicada a la Madre (así con mayúscula), algunas personas recapitulan sus silencios, abandonos, distancias, reprobaciones, discusiones, incomprensiones y quejas; las encostalan para mandarlas por mensajería hasta este día lunes 11 de mayo, a fin de seguir con esas formas expresivas e interaccionales para con la "sacrosanta madre". Mientras tanto, un día como ayer elogian a la autora de sus días con un obsequio (a veces errado como una plancha, un delantal, una estufa, su refrigerador o un juego de sartenes, como para subrayar de qué se trata la dulce maternidad); un desayuno, una comida, música y compañía efímera. Toda una suerte de expiación de la culpa acumulada por más de 300 días al año. Rarezas de nuestras formas de amar y de sus manifestaciones.

La mayoría cree que el amor maternal es un "instinto". Por ende, que toda mujer que ha parido una hija o un hijo, debe experimentar ese sentimiento amoroso. Bien se sabe que aquello que llamamos "amor maternal" comenzó a surgir apenas a finales del pasado siglo XVIII. Primero tuvieron que abatirse las muertes puerperales (postparto); los decesos infantiles y sus principales causas; disminuyeron la prácticas de amamantar a recién nacidos ajenos (mediante nodrizas); la salud pública tuvo que ser un derecho y un programa en los países; las mujeres, gradualmente, ingresaron al sistema educativo y, luego, al campo laboral. Todas esas condiciones contribuyeron a que el "amor maternal" despuntara poco a poco, pero fue un camino escarpado.

Actualmente, con uno o dos hijos en promedio por mujer, existen distintas formas de expresión de las maternidades. Se han cocinados disímiles formas expresivas de amor maternal como consecuencia del aumento en la esperanza de vida. Abuelas y bisabuelas requieren de sus hijas-madres y de algunos hijos, para seguir el camino hacia la extinción. ¡Salud a las madres! Sin ellas, este mundo sería más oscuro y, la pobreza en sus diversas dimensiones, se expresaría con mayor crudeza.