Mirada en la red

Crackers

Con la incursión de internet, los delincuentes ensayan nuevas formas para: extorsionar, acosar, desfalcar, falsificar, invadir, evadir o, simplemente, robar. Hacen otras "linduras", pero con unas cuantas bastan.

Aquello que hace no mucho están llevando a cabo varios vándalos, es hacer llegar a nuestros cuentas de correspondencia virtual una serie de "ligas" o enlaces, para que actualicemos datos de nuestra cuenta bancaria, a efecto de "evitar" que sean robados nuestros fondos por perversos informáticos, es decir, por crackers.

Lastimosamente, cuando respondemos a esas peticiones, en un santiamén nuestro dinero vuela hacia otro inmerecido bolsillo. Los bancos y los gobiernos deberían estar en frenética campaña para advertir sobre las múltiples formas de operar de estos ciberdelincuentes. En el primer caso, somos sus clientes y nos deben atención. En la segunda condición, somos ciudadanos y pagamos impuestos para no ser presa de la delincuencia.

Una forma, relativamente reciente, que está viajando en la nube para dar cauce a la estafa, tiene que ver con un mensaje que presuntamente nos envía un familiar o amigo, de sobra conocido, estimado o muy querido. El correo sale desde la dirección electrónica "real". Ello sucede porque minutos u horas antes ese domicilio electrónico ha sido robado por un cracker. Por ende, todos los contactos asumen que dicha persona ha enviado tal mensaje (usualmente para pedir dinero en dólares).

Para intentar saquearnos algo de dinero, está a la vista la "firma" del emisor. El timo tiene que ver con que la persona estimada o querida, ha perdido todos sus documentos (pasaporte, credenciales, tarjetas, etc.) y que está varado en otro país y en un hotel. Consecuentemente, necesita dinero para saldar sus cuentas, al tiempo que requiere varios dólares más para regresar al país, vía aérea.

¿Qué aprovechan estos asaltantes? ¿De qué se valen para robar el dinero que no han sido capaces de ganar mediante el esfuerzo y el empleo legítimos? Se aprovechan del desconocimiento. Lucran con lo inesperado, con la posibilidad de que algo sea realidad, por pequeña que sea. Extraen dinero de la angustia, de la preocupación por la persona estimada o amada.

Aceitan su delincuencia, aplastando, haciendo trizas lo que mejor nos define: el amor y la solidaridad. ¡Muchas y muchos de estos delincuentes, no se saldrán con la suya!

Tratan de enceguecernos con lo inesperado, con la tragedia y con la angustia. Desconocen que nuestros "contactos" más cercanos e históricos, saben cómo hablamos, cómo escribimos y, qué haríamos en caso de estar en diversas circunstancias. Lo más importante, quienes nos quieren, conocen de nuestros hábitos y formas de reaccionar. Contra eso, poco o nada podrá la delincuencia.