Mirada en la red

CENSIDA en acción con las OSC

Parte I

El pasado diciembre de 2014, el Centro Nacional para la prevención y el Control del VIH y el Sida (CENSIDA), cerró ejercicio en torno a los proyectos que financió para avanzar en el control y la prevención de este problema de salud pública.

Un total de 108 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) obtuvieron fondos públicos para aplicar estrategias para reducir o eliminar las posibilidades de que esta epidemia focalizada avance entre jóvenes y, desde luego, en otros grupos de riesgo.

El CENSIDA destinó 101 millones de pesos el año pasado, para que su cometido institucional se realice con el apoyo y colaboración de la sociedad civil organizada. El grupo de los Jóvenes (JOV), tanto escolarizados como fuera del sistema educativo, a través de los proyectos que presentaron las OSC, obtuvo un monto total de 20.8 mdp, ocupando el primer sitio. Dichos recursos permitieron impactar directamente a poco más de un millón de jóvenes, es decir, una inversión per cápita de 20 pesos por persona, en este grupo. Los fondos se distribuyeron en 34 proyectos de intervención. En promedio, cada uno recibió 614 mil pesos.

El trabajo de sensibilización, concienciación y prevención que se realizó a través de los más de 30 proyectos referidos se asentaron en 10 entidades del país, aunque mayoritariamente se aplicaron en el Distrito Federal y en el Estado de México, al concentrar –respectivamente-- el 64.7% y 13.9%, de los recursos públicos.

Los hombres que tienen sexo con hombres, los bisexuales y las personas de sexo masculino con identidad gay, se conocen mediante el acrónimo (HSH). Este grupo ocupó el segundo lugar al recibir la quinta parte (20.7) del total del presupuesto otorgado por el CENSIDA. Las OSC recibieron –a través de los proyectos evaluados y aprobados—16.9 millones de pesos para operar 34 proyectos en 17 entidades del país. En los HSH existe una mayor prevalencia para VIH, sida y otras ITS.

Con el conjunto de los proyectos, las OSC lograron llegar a 346,880 personas HSH. La inversión per cápita ascendió a 48. 75 pesos, poco más del doble que para el caso de los jóvenes. Desde varios puntos de vista es comprensible dicha inversión, ya que este grupo requiere de la incentivación para el uso sistemático de condones y lubricantes; de servicios de preconsejería para que acudan a realizarse una prueba rápida para detección de VIH y, en caso resultar reactivos (o presuntamente seropositivos), deben ser acompañados para someterse a una segunda prueba, regularmente proporcionada por los CAPSITS.

En caso de resultado confirmatorio, la persona debe recibir post-consejería y acompañamiento profesional, hasta lograr su adherencia al tratamiento. De ahí su relevancia y costo.