Mirada en la red

Amor entre mujeres

En la visibilización mediática de otras orientaciones sexo-erótico-amorosas que viven y se reproducen fuera de los cánones de la cultura heteronormativa, México ha sido un país tardío.

La representación sobre la vida de mujeres que aman a mujeres ha quedado aún más a la zaga, si se compara tanto con el abordaje dedicado a hombres que aman a varones como en su propio asunto de féminas.

Alemania abordó la representación del amor lésbico en 1929, con un largometraje –todavía del cine mudo– llamado "La caja de pandora", dirigido por Georg Wilhelm Pabst y protagonizado por la famosa Louise Brooks. Volvió el tema en 1931 con "Muchachas de uniforme", otra película germana.

En México el primer filme sobre la vida amorosa entre personas de sexo femenino se llamó "Tres mujeres en la hoguera", dirigido por Abel Salazar, con argumento de Luis Alcoriza y protagonizada por Maricruz Olivier y Pilar Pellicer. Se trató de un largometraje filmado en 1977, pero en cuanto lo vio la entonces directora general de Radio, Televisión y Cinematografía, doña Margarita López Portillo, ufana, arrogante y dilecta hermana del Presidente de la República, optó por censurarla. Finalmente en 1979 fue autorizada, pero clasificada como "sólo para adultos", para ser exhibida en funciones de media noche. Gajes del despotismo.

En 1970 se abordó el amor lésbico, a través de "El deseo en otoño" (con la misma Maricruz Olivier y Sonia Furió) pero en realidad versó sobre un amor no correspondido entre féminas.

Pasaron ya 35 años desde que se exhibió aquel filme, en el que las audiencias de la época escucharon la sexpresión en boca del personaje Susy: "¿Crees que soy una desgraciada lesbiana como tú [...] Las lesbianas son Mané y tú", espetándole al personaje Gloria, interpretado por Maricruz Olivier.

Hace poco más de cuatro años (2010) vimos cómo en solo seis meses, a través de Cadena Tres, la televisión mexicana transmitió 120 capítulos de "Las Aparicio", serie preparada para dar cuenta –por cierto en un segundo plano– de un amor lésbico.

A diferencia de los primeros filmes mexicanos vinculado a estas tramas, los productores Carlos Payán, Epigmenio Ibarra y Daniel Camhi, con la codirección de Moisés Ortiz y Rodrigo Curiel, se animaron a presentar a una pareja homosexual femenina alejada del estereotipo de mujeres masculinas, de cabellera corta, portando vestimenta confeccionada para varones que buscan a una inocente mujer menor, de la cual aprovecharse para seducirla y "convertirla" en lesbiana.

También se alejaron del cliché de la tragedia, la traición, el vicio y el desenlace fatal que casi siempre ha caracterizado al amor homoerótico. Un avance tardío, benéfico, aunque dirigido solo a la clase media alta y alta de México.