Los correos del público

Los correos del público

Migrantes en tránsito

La característica de la era moderna es el movimiento migratorio. Las causas son varias: la inseguridad, la pobreza, los conflictos armados, la desintegración familiar, el narcotráfico, la caída de los cultivos y la costumbre histórica. En Europa el problema es mayúsculo por los conflictos bélicos como el de Siria. El tema migratorio se agudiza por las amenazas del presidente electo de EU, Donald Trump, de expulsar a tres millones de indocumentados y porque nuestro país es terreno peligroso en el tránsito de flujos de migrantes centroamericanos a Estados Unidos. La frontera sur de nuestro país está muy descuidada. Los migrantes sufren amenazas de extorsión, asalto, violación, secuestro e incluso homicidio. Esta situación se ha acentuado y agravado por el aumento de la violencia en México, así como por el endurecimiento cada vez mayor del control fronterizo en Estados Unidos. Es una paradoja los norteamericanos necesitan la fuerza laboral, pero no quieren a los trabajadores.

El creciente número de migrantes en tránsito afectados por las agresiones y las violaciones a sus derechos, se volvió una preocupación fundamental de organizaciones humanistas que protegen sus derechos y les proporcionan las necesidades básicas en casas de descanso. Incluso surgió el fenómeno de Las Patronas, mujeres de bajos recursos que alimentan a los migrantes que se transportan en el tren llamado La Bestia.

El tema histórico del sueño americano está en el inconsciente colectivo, José, de oficio jardinero, pidió prestado los dos mil dólares que le cobró el pollero para pasarlo, trabajó en Chicago, vivió con otros indocumentados, eran tantos que se agudizaron las desavenencias entre ellos, el clima, las enfermedades, y no acudir al médico por el miedo a que lo deportaran, los costos de la comida, en fin, hasta que se regresó con una lección dolorosa; lo que recibió en pago solo sirvió para pagarle al pollero. Quiso vivirlo, no aprendió con la experiencia de otros, hoy, ya con las maletas desempacadas y trabajando, ya compró una casita.

Hoy no es posible pensar en un mundo de fronteras abiertas, el presidente Trump en su ignorancia de las necesidades de su país y las relaciones internacionales amenaza con construir otro muro. El american dream desapareció hace muchos años. Pero no hay que preocuparnos, tenemos que ocuparnos, nuestro país es rico en recursos naturales y humanos, en lugar de apoyar a los migrantes, se necesitan proyectos, fuentes de trabajo para que se queden en sus lugares de origen.

Con el deseo y el amor a las raíces se puede ser autosustentable, hay ejemplos, las comunidades agrícolas en Israel y sus kibutz que han construido paraísos en el desierto y los menonitas que llegaron a Chihuahua hace 94 años. El que deja su país sufre varias consecuencias: el desarraigo de su cultura, la pérdida de identidad, su idioma, la pérdida de sus costumbres, la ruptura de los lazos familiares. Dijo el Padre Solalinde en la Feria del Libro “antes el hombre tenía cuerpo y alma, hoy necesita un pasaporte”.

Rosa Chávez Cárdenas

 

“Gasolinazo”

La verdadera razón del gasolinazo es que fue una exigencia de Estados Unidos al gobierno de Peña Nieto porque desde hace años el gobierno de Estados Unidos considera una prioridad que los países dejen de subsidiar la gasolina por así convenir a sus intereses geopolíticos y económicos.

India, Indonesia, Ucrania, Egipto, Arabia Saudita, Nigeria son otros  países que han sido presionados por Estados Unidos para reformar su industria petrolera y eliminar subsidios, de hecho comenzaron en 2015. Obama, en la reunión del grupo de los 20 del 2016, quiso poner fecha límite para que los países dejaran de subsidiar la gasolina, pero perdió la votación, de todas formas  Estados Unidos está prácticamente obligando a ciertos países a dejar de subsidiar la gasolina, entre ellos esta México, quien todavía dude que este es el motivo real del gasolinazo puede leer  en la página www.cfr.org los artículos “Sustaining fuel subsidy reform” y  “Why locking in fuel subsidy reforms is a top U.S. priority”, de Varun Sivaram y Jennifer Harris.

Mauricio Cerna Bustamante

 

Otra del “gasolinazo”

Aunque hubiera querido evitarme el abuso de escribir algo sobre éste, el tema más sonado y sobado de inicio de año, no me pude quedar con las ganas. Resulta que después de superar la encolerizada reacción de su servidor y después de ver y leer con asombro y un poco de temor, por qué no decirlo, las violentas reacciones sociales por tan impopular medida del gobierno federal y su máximo exponente el nada agraciado Peña Nieto, y después de padecer las incontables quejas y grotescas reacciones de compañeros de trabajo, vecinos, familiares y uno que otro desconocido ávido de ser escuchado mientras expresa sus consideraciones políticas y sociales con respecto al alza de precios, y sobre todo después de meditar y buscar las palabras deseadas para expresar en este espacio, por fin me vi en la necesidad de acallar el silencio y opinar, de sobra estaría usar esta columna para declararle la guerra a Peña Nieto y mentársela innumerables veces, o hablar sobre una fórmula mágica y pendenciera sobre cómo bajar los precios de las gasolinas, mejor me centraré en el enfoque que me nace después de dar un ligero paseo por la ciudad este fin de semana pasado.

Mi asombro o sorpresa llegó cuando me vi atorado en el tráfico de avenida Río Nilo, y después Marcelino García Barragán, también por Lázaro Cárdenas, entre otras calles y calzadas más de esta mi querida ciudad, y digo me llegó el asombro porque uno podría pensar que por el gasolinazo, por los altos precios de los que todos hasta los que no tenemos coche nos quejamos, el tráfico vehicular podría haber disminuido, esto es, que las personas estaríamos haciendo más uso de medios alternos de transporte, pero no, los coches siguen invadiéndolo todo, las gasolineras abarrotadas como siempre.

A lo que voy es lo siguiente, la demanda no baja, para Pemex, y el gobierno federal, las marchas y las manifestaciones algún día pararan, lo que no para ni baja es la demanda de gasolina, ante esto una ecuación simple, mientras la demanda siga igual que siempre, quien oferta seguirá vendiendo a como le plazca, lo mismo nos pasa cada año con muchos productos, que si bien son necesarios no son indispensables, y que a pesar de que cada vez nos aumenten más los precios los seguimos consumiendo, nos cuesta tanto prescindir de ciertas cosas.

Los mercadólogos lo saben, para que un producto se venda siempre créale una necesidad a la gente; en pocas palabras y como diría mi abuelo, estamos como los marranos, gruñe y gruñe y trague y trague. Estimado lector, ¿no tendría más efecto prescindir de ciertas cosas hasta que el productor oferte de acuerdo a lo que nos convenga a nosotros los consumidores?

Pedro Javier Silvestre Rocha