Los correos del público

Los correos del público

Gobiernos fácticos

Un gobierno dictador o de facto es aquel que recae en una sola persona, la cual, normalmente llega al poder a través de un golpe de estado, esto en complicidad con los militares. Aunque también puede suceder que un gobierno democrático se convierta en una dictadura por aferrarse al poder, y de esta manera, perpetrarse en éste el tiempo que se lo permita la sociedad.

América Latina ha contado con estos sistemas de gobierno: en Chile, Augusto Pinochet Ugarte derrocó a Salvador Allende Gossens en 1973; en Paraguay, Alfredo Stroessner Matiauda tomó el poder en mayo de 1954 y perduró hasta 1989; Uruguay tuvo también a su dictador en Juan María Bordaberry Arocena, de 1973 a 1976.

Las principales características de un gobierno fáctico son: Se vive sin ninguna garantía individual, nadie se puede manifestar ni mucho menos estar en contra del gobernante en turno, el toque de queda es uno de sus principales elementos.

Como se observa, estos sistemas de gobierno son agresivos, no tienen ningún respeto por los derechos humanos. Si alguna nación o un grupo de países le solicitan cambiar su forma de gobernar hacen caso omiso, de hecho, pierden las relaciones internacionales con éstos.

Las naciones que han tenido estos gobiernos conocen lo que es vivir sin libertad, los países que se han sacudido de este tipo de sistemas y que han pasado a contar con una democracia la valoran aunque sea imperfecta. Prefieren seguir construyendo y perfeccionando su democracia, que regresar a un régimen dictatorial, que lo único que les dejó fue retroceso y subdesarrollo.

Sigamos apostándole a la democracia, continuemos construyendo gobiernos con instituciones que permitan contar con sociedades más justas, y sobre todo, que tengan una mejor calidad de vida. O como diría mi abuela, una sociedad con libertad, es una sociedad que se desarrolla, ¿no lo creen?

Marcos Antonio Santoyo Bernal


El vicio de las redes sociales

Es instantánea, podemos charlar en tiempo real con el ser amado que se encuentra al otro lado del mundo, sin embargo, el abuso de este avance tecnológico trae consigo graves consecuencias, ya que se han cometido delitos como trata de personas, pornografía infantil, violaciones o secuestros. Por esta razón, este fenómeno social que se ha vuelto tan popular, ha obligando a nuestros representantes a legislar en esta materia.

Pero no solo se cometen delitos por el abuso de las redes sociales, también el uso irresponsable ocasiona el deterioro de la familia, el menoscabo a la dignidad humana, la pérdida notable de valores. No debemos olvidar que estos avances acercan al hombre a una nueva realidad. Pero también lo ponen en evidencia, por ejemplo las separaciones de pareja, ya que ponen a la vista lo susceptible que puede ser el hombre o la mujer ante la falta de afecto, respeto o dignidad.

El ser humano que vive en sociedad debe aprender a separar la ficción de la realidad, ya que si busca amor es preferible que sea en persona, si busca desahogo existen mecanismos para ello, si busca fama y vanagloria basta con amarse a sí mismo, si busca respeto, empiece por hacerlo a sí mismo y a los suyos.

Samai Coronado Mora


La era de la superficialidad

Vivimos la era de la superficialidad, información falsa, exageración de noticias, se pierden vínculos, el ser humano hace lo que quiere vive para sí mismo y para el placer, busca lo trivial y divertido. La generación y los millennials, viven inmersos en la tecnología, gastan lo que ganan sin pensar en el futuro.

En general la sociedad está cada vez más desorientada, se mueve por ensayo y error, creen en todo y en nada, comparten demasiada información y siguen con ignorancia. Hillary Clinton como mujer no logró romper el techo de cristal, a pesar de estar tan preparada para ejercer como Presidente. Ganó la superficialidad de Trump, una tragedia de la democracia, hoy tiene a los mercados y a los indocumentados en la incertidumbre.

Las generaciones anteriores planeábamos y aprendíamos con las experiencias de otros, nuestro lema: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. En la superficialidad prefieren al desconocido, no quieren certeza, prefieren al renegado, el que rompe esquemas, se alían al ignorante, al rebelde, no hay reflexión, no aprenden de los errores.

La libertad puede usarse bien o mal, no hacen lo que quieren sino lo que detestan, ahí está la contradicción, se pierde el sentido común. Mientras tanto en las redes sociales se burlan del hecho, se pierde el respeto a la autoridad, la creatividad sale a relucir, despiertan el nacionalismo. Circula un mensaje mal hecho y mal informado, invita a consumir productos nacionales, aquellos que cuenten con el código de barras 750 que pertenece a México, pero no vamos encontrar el código de barras en las frutas, verduras, el pan y los tacos, esto del código es ilusorio. ¿Qué pasaría si los norteamericanos dejan de comprar nuestros productos? La economía depende de ambos países, hay una gran dependencia entre ambos y con el resto del mundo.

El intercambio opera y está basado en la colaboración empresarial, el modelo económico americano es capitalista y consiste en apoyar a las empresas, generan empleo, derraman capital en donde se instalan, pagan impuestos. Nuestros gobiernos no ayudan.

Viéndolo bien, sería bueno que Trump construya el muro de los bolsillos de sus cuates, que produzcan sus drogas, que no entren más armas a nuestro país y adoptemos costumbres que afectan nuestra cultura. Al ver los resultados de la elección, podemos elevar nuestra autoestima nacional. Tenemos tanto de que estar orgullosos, cultura, historia, conocimientos, pero necesitamos ser la diferencia para arreglar nuestros asuntos, poner como prioridad la unidad, la desesperanza política y la falta de sentido social, abatir la corrupción y la impunidad.

Rosa Chávez Cárdenas


Entre más lejos mejor

La deshumanización indudablemente se encuentra trastocando múltiples actividades de la población mundial en infinidad de rubros como consecuencia de la explosión demográfica global y el avance de la tecnología; para muestra un botón.

La banca en México a sus clientes los prefiere de lejos, es decir que entre menos personas acudan físicamente a sus instalaciones, la productividad y utilidades se incrementan. ¿Por qué? Muy fácil:  Abaten sus costos disminuyendo drásticamente el personal, que es sustituido por la automatización en la operación y el factor de la facilidad de la clientela para hacer movimientos remotos. Llegan al grado de incentivar por varios flancos, como los descuentos en comisiones, en la extensión del cargo por expedición de tarjetas de crédito y demás promociones para el efecto, es decir, de lejecitos nos vemos más bonitos.

Francisco Benavides Beyer

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