Los correos del público

Los correos del público

Argumento

Mendaz argumento y estólida decisión, esgrimido por Peña Nieto: estabilizar la economía, desestabilizando la economía de la inmensa mayoría de familias mexicanas, y por ende, poniendo en riesgo la estabilidad social. Esa pobre argumentación no se la cree ni su corte de lacayos.

Las deficiencias y el desabasto en el IMSS y el Seguro Popular son de larga data y endémicos; el crecimiento de la deuda obedece a la deficiente e inequitativa recaudación tributaria que cobra mal y menos a los que más tienen, y cobra bien y más a los que menos tienen. Y obviamente en ambos casos la corrupción y la impunidad constituyen la argamasa del podrido andamiaje gubernamental.

Además el alza a las gasolinas no libera al gobierno del subsidio a las mismas, simple y llanamente traslada la mayor parte de éste al bolsillo de los consumidores. El quid del asunto no es el ahorro de dinero público, sino transferir riqueza a un puñado de empresarios.

Me tomaré la libertad de proponer que el movimiento surgido de la justa y hasta el momento pacífica indignación ciudadana, elija una coordinación nacional con extensiones en los estados y municipios, en la que no participen partidos políticos (los militantes a título personal, sí), ni políticos profesionales ni aspirantes a candidatos independientes.

Y reitero que donde más le dolerá a los enemigos de los mexicanos será no votando por los partidos que traicionaron a quienes votaron por ellos, esto es, los que aprobaron las llamadas reformas estructurales: PRI, PAN, PRD, PVEM, PANAL; si falta alguno agregarlo a la lista.

Por último, creo como muchos que los saqueos son orquestados desde las esferas gubernamentales, aunque no descarto la participación de pandillas y células del crimen organizado que aprovechan la situación, así como
ciudadanos jodidos que son manipulados y empujados a aprovechar las ofertas.

 Gustavo Monterrubio Alfaro

 

De llorones y mentiras

De acuerdo a lo que dice su columna (Carlos Marín, MILENIO JALISCO, 09/01/2017), que usted titula “Aguas con estos llorones”, no hay razón para que los mexicanos repudiemos la decisión presidencial de aumentar los precios de las gasolinas y el diésel. Según usted, quienes hacemos esto gimoteamos y chillamos, cuando anteriormente ya hubo otros incrementos que, le aclaro, tampoco eran del agrado de los ciudadanos.

Por supuesto, no estoy de acuerdo con manifestaciones violentas ni con tomas de gasolineras o casetas de peaje. Quienes no respaldamos las medidas de Peña Nieto no tenemos por qué convertirnos en vándalos para ejercer nuestros derechos a la protesta y a la libertad de expresión. Pero de ahí a defender la decisión de Enrique Peña Nieto hay un abismo.

Olvida usted mencionar que el Presidente promovió durante su campaña la idea de que él y el PRI sí sabían gobernar y que todo estaría mejor con ellos.

Dijo además Enrique Peña Nieto, cuando la discusión sobre la Reforma Energética, que gracias a ella tendríamos mejores combustibles y a más bajo precio, lo mismo que electricidad más barata. Los spots para promover esto fueron innumerables.

Ahora, sin reconocer siquiera que nos mintió hace tiempo, Peña Nieto quiere vendernos la idea de que con el gasolinazo vamos a estar mejor. ¿Le parece que eso es creíble, que debemos aplaudirlo?

Y dígame, por otro lado, ¿ha recortado el Gobierno Federal su gasto corriente? ¿Suprimieron ya los funcionarios públicos los indebidos privilegios económicos de que gozan, como el de gastos médicos mayores? ¿Se comportan ya como servidores públicos? ¿Se ha combatido eficazmente la corrupción? Por supuesto que no hacen nada de esto. Entonces ¿por qué se asombra usted de que la gente proteste?

Hay que rechazar la violencia, indudablemente, pero nadie -usted tampoco- tiene derecho a llamar “llorones” a quienes no estamos de acuerdo con Enrique Peña Nieto. Espero de usted
una disculpa. Es lo menos que puede hacer.

Pedro Rubén Romero Olivera

 

Gasto inútil

No solo hay que reducir el financiamiento a los partidos políticos, hay que eliminarlo. Es uno de los gastos más inútiles. Les dan el dinero que todos generamos a los sujetos más ruines y despreciables. Su desprestigio es absoluto. La generalidad de los ciudadanos los aborrecemos. Las campañas políticas son un engendro inútil, basura pura. Lo que necesitamos para decidir por quién votar no es  propaganda, es información.

Saber quién es, que formación tiene, qué logros ha llevado a cabo, su posición ante los problemas sociales, etc.

Para ello, con un folleto en papel o electrónico y una serie de debates nos enteramos.

No habría “compromisos de campaña”, sentándose las bases para una selección de servidores públicos basada en competencias, no en amiguismos, nepotismo y compadrazgos.

Eliminamos la basura auditiva y visual y obligamos a los partidos a hacer la mejor elección posible, basada en los méritos de quienes pretendan gobernarnos. Poner los intereses del pueblo, por encima de esta bola de rufianes.

Mauricio Ochoa Guerrero

 

Felicitaciones

Pocas veces dan ganas de felicitar a nuestras autoridades, menos en estos días tan negros para el país, aun así hay que reconocer que las medidas contra el gasolinazo tomadas por Aristóteles y maduramente reconocidas y  avaladas por Enrique Alfaro, aun siendo oposición, que bueno que nuestros gobernantes todavía muestran un poco de conciencia y solidaridad de la que carecen en el gobierno federal. Mantener el costo del transporte sin duda beneficiará a los más pobres, recortar gastos muestra que ellos se sienten parte del mismo barco y atrasar un año la verificación exclusiva en talleres de gobierno da un respiro a mucha gente no solo a mecánicos.

Medidas concretas y no promesas, qué bueno, ojalá que los gobiernos municipales no solo apoyen las medidas, sino que se sumen tomando sus propias medidas en la esfera de sus atribuciones, el gobierno federal debería aprender algo aquí, pero son unos bestias, es por demás.

Edgar Ernesto López Carrillo

 

Alimentar al monstruo

Consultando cifras en la página de Hacienda podemos ver que sumando los seis años de gobierno de Zedillo, desde 1994 hasta el año 2000, el país gastó más de 4 billones de pesos, muy similar a lo que gastó el gobierno federal tan solo en 2016, es decir que lo que gastó Zedillo en 6 años, hoy Peña Nieto lo gasta en un solo año, en suma del 2000 al 2016, el presupuesto de México creció  600 por ciento, mientras que la inflación acumulada del año 2000 a 2016, según el Banco de México, fue tan solo de 90.53 por ciento.

Estos datos dejan al desnudo a nuestro gobierno, ahora sabemos por qué estamos como estamos,  en 16 años el presupuesto de nuestro país creció exponencialmente cinco veces por encima de la inflación y lo hemos tenido que pagar con más impuestos, para simplificar lo que antes hacía Zedillo con 100 pesos, hoy lo deberían hacer con 200 pesos, pero increíblemente Peña Nieto dice que no le alcanza ni con mil y que no tiene opción.

Resumiendo, hoy pagamos cinco veces más impuestos que en 2000 para alimentar una burocracia y una clase política con obesidad  mórbida y a un monstruo de corrupción que juntos son un barril sin fondo que devoran cualquier presupuesto y siempre quieren más, empobreciendo a la población.

Mauricio Cerna Bustamante

 

Fe de erratas

En la página 8 de la sección Ciudad y Región del pasado 7 de enero de 2017 se citó como Gustavo Ruiz al Jefe de Nutrición Clínica del Hospital General de Occidente, en vez de Gustavo Torres.