Los correos del público

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La muerte para los mexicanos

Nuestras tradiciones y costumbres, son las que distinguen y le dan esencia al mexicano, esta riqueza cultural que nos heredaron nuestros ancestros es algo que debemos de valorar, cuidar y continuar con ellas. El Día de Muertos era un ritual en donde nuestros grupos étnicos conservaban los cráneos de los fallecidos como símbolos para ser mostrados durante las ceremonias que representaban a la muerte.

Es toda una festividad nacional. Incluso, durante la 30 sesión de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1999, distingue a esta tradición con el nombre de “Proclamación de Obras Maestras de Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”. En 2003 la propia Unesco declara el Día de Muertos como “Obra Maestra del Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Los mexicanos veneran, honran y se burlan de la muerte, son características que identifican a nuestra cultura en este aspecto. Pero también le tienen un gran respeto, éstos llevan a cabo todo un ritual cuando un familiar muere; le lloran, le rezan, le dan santa sepultura y posteriormente llevan a cabo el famoso novenario, es decir, le rezan por nueve días el rosario a la persona fallecida.

Aunado a esta celebración se instala el altar de muerto, esta tradición inicia en la época precolombina, en donde los antiguos mesoamericanos decapitaban a las personas y conservaban sus cabezas en un altar a la vista de todos para honrar a sus dioses, a este ritual le llamaban “Tzompantli”. Con la llegada de los españoles el altar de muerto recibe un toque más religioso y místico, en donde se le integran ofrendas como alimentos y frutas que no existían en América, también se colocan santos y cruces, desde entonces el altar es una combinación de dos culturas, la mexicana y la europea.

La instalación del altar de muerto consta de siete niveles: primero, se pone la foto del santo o virgen de su devoción; segundo, es para las ánimas del purgatorio, tercero, se pone sal para los niños del purgatorio; cuarto, se coloca pan de muerto; quinto, se ponen los alimentos preferidos del difunto; sexto, se coloca la foto a quien se dedica el altar; y séptimo, se instala la cruz de un rosario hecho de tejocote y limas.

Los principales elementos de un altar de muerto son: cadenas de papel morado y amarillo que significan la unión entre la vida y la muerte; las flores blancas representan el cielo, las amarillas la tierra y las moradas el luto; las velas significan la luz que guía el camino; el lienzo blanco indica la pureza; el cirio representa el alma sola; el incienso de copal simboliza el paso de la vida a la muerte; el maíz es el símbolo de la cosecha; el agua que da vida y energía para el camino; los alimentos que le gustaban al difunto para que continúe degustándolos; la fotografía de la persona a quien se dedica el tributo; una cruz de cal que simboliza los 4 puntos cardinales; sal para que el cuerpo no se corrompa; un camino formado con flores de cempasúchil y objetos personales del difunto.

Es una celebración muy mexicana que se debe continuar transmitiendo a las generaciones. O como diría mi abuela, cuando las tradiciones y costumbres de un país se olvidan, la identidad de éste se pierde ¿No lo creen?

Marcos Antonio Santoyo Bernal