Los correos del público

Los correos del público

Reglamento de Vialidad

Un ciudadano es quien pertenece a una comunidad política y por lo cual adquiere deberes y obligaciones, participa a través del debate y la elaboración de decisiones públicas, respetando las reglas de convivencia necesarias para el bien común. El ciudadano moderno se enfrenta a una serie de conflictos complejos, la injusticia, la inseguridad, contaminación, falta de empleo, corrupción, impunidad, estrés laboral y a transitar las vialidades tan congestionadas. También es miembro de una sociedad civil que involucra todas las formas de organización social que permiten establecer vínculos de solidaridad entre los seres humanos. Pero, a la mayoría de la sociedad  le faltan características para ser un buen ciudadano, el individualismo desplazó al sentido comunitario, la sociedad se mueve por sus propios  intereses.  El interés es la autonomía, la libertad, cuando le ponen límites no le agrada, los bienes materiales son el motor en la  economía moderna. Estamos ensayando la democracia, nos encontramos en etapa adolescente después de años en la infancia, de manera que vemos comportamientos de los adolescentes: criticones, resentidos, poco participativos, quiere libertad sin responsabilidad, exigen derechos y no quieren responsabilidades; características que complican la vida en común.  No se respeta a la autoridad, porque la autoridad no es un buen modelo de gobierno, están resentidos con sus malos manejos. Inmersos en el consumismo,  el automóvil se convirtió en símbolo de poder y estatus,  las vialidades se complicaron y la contaminación se volvió un problema de salud pública. Con falta de responsabilidad,  se burlan de las leyes de tránsito, presumen que se pasaron la luz del semáforo, que dieron vuelta prohibida, que discutieron con el agente vial y hasta que el amigo político le borró la infracción. En lugar de educar, la Secretaría de Movilidad se volvió recaudatoria, nos quejamos de que el agente vial es un enemigo, nada más sirve para multarnos. La función del policía vial es: la de orientar, cuidar la seguridad y respeto del peatón, auxiliar a las personas en los accidentes, la conservación del orden público, cuidar que se cumpla el reglamento en materia de movilidad, informar y orientar, levantar infracciones y aplicar la sanción correspondiente. En teoría, en la práctica se da una complicidad entre ciudadanos y policías viales, ofrecen la famosa “mordida” para que no levanten la infracción. En ciertos lugares los oficiales ya saben que no se permite alguna vuelta y en lugar de orientar antes de que se cometa la infracción, esperan al automovilista para detenerlo, dicen algunos, obtienen dinero para el desayuno o la comida, y los que no se prestan a la corrupción reciben  la multa, muy alta por cierto, en comparación con los bajos salarios. Urge una toma de consciencia de ambas partes: ciudadanos y agente viales. Más educación y menos infracciones.

Rosa Chávez Cárdenas

 

Buena intención

La intención es buena. Desaparecer el fuero quitando privilegios de impunidad a los políticos y funcionarios públicos, pero en la práctica no será posible aplicar esta reforma porque los acusados pedirán un amparo y acudirán a la Suprema Corte de Justicia, aduciendo una controversia constitucional, ya que a nivel federal el fuero sigue en la ley.

Tal vez a lo anterior se atuvieron algunos legisladores cuando aprobaron esta ley,  ojalá que aunque sea sirva de detonante para que esta reforma de ley se legisle a nivel federal.

Roberto Domínguez Hernández