Los correos del público

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El mal humor social

El presidente Peña Nieto se queja del mal humor de la sociedad y se empeña en destacar los logros de su gobierno. Hay muchas razones para estar enojados: la economía que no fluye, la inflación, la devaluación, la violencia, la impunidad y la anarquía en varios estados en donde el narco impone su ley. La frustración se expresa en las redes sociales, nada permanece oculto, con el poder de la tecnología la corrupción está muy visible. Para entender el mal humor, nuestro país se encuentra en la etapa adolescente, después de un largo periodo de paternalismo, como cualquier joven, se quejan de todo, pero quieren disfrutar de ambos beneficios, ser niños cuando les conviene y adultos para ejercer su libertad. Pero el mal humor al gobierno no solo es del presente, la diferencia es que hoy en día podemos expresarlo y compartirlo. La democracia en las urnas que sacó al PRI de Los Pinos no resultó lo que se esperaba. Nos adelantamos a la democratización en las urnas antes de educar en los valores de la democracia, sin resolver el funcionamiento ordenado de la sociedad: el Estado fuerte, el Estado de derecho y la rendición de cuentas. Es preocupante la descomposición social producto de la ausencia de cultura de la legalidad, la falta de autoridad, la corrupción y la impunidad. El presidente se empeña en decir que nuestro país está avanzando, quiere aplausos, publica que crecemos en distintos ámbitos. Pero, cómo van a estar de buenas los que pagan impuestos que los vigilan como si fueran delincuentes y los recursos no se ven reflejados en buenos servicios, al contrario tenemos malos servicios de salud y pésimos servicios públicos. El mal humor se convierte en rabia, en los que son extorsionados por la delincuencia cobrándoles derecho de piso y en tristeza y depresión en los que tienen familiares desaparecidos. Por supuesto que la indignación no es propia de México, Europa, Sudamérica y hasta en Estados Unidos, hay sectores de la población que no están satisfechos, la carencia de empleo, la inseguridad y la desconfianza en los gobiernos se percibe en todo el mundo. Ningún país se escapa de la corrupción de los políticos, la diferencia con el nuestro, es que se hace un gran escándalo y luego no pasa nada. Uno de los antídotos para el mal humor sería recuperar la confianza en las instituciones y la honestidad de los políticos que en verdad trabajen como servidores públicos. La veo difícil, los políticos están enfermos de ambición y el poder es la peor de las adicciones. Cuando se vean los cambios positivos regresaría el buen humor que caracteriza a los mexicanos.

Rosa Chávez Cárdenas

 

Comentario

A los medios y “colaboradores” como el diario Página 24 (25/junio/16) y Román Revueltas que critican con dolo y ventaja a la CNTE. Ignoran la realidad y carencias educativas de zonas gravemente pobres, o reciben subsidio del gobierno.

La violencia que hasta el momento han aplicado contra esos valientes maestros, lo mismo a lo que aplicaba Benito Mussolini, homólogo de Hitler. Recuérdese el caso de Tlatelolco 68 hasta los desaparecidos 43.

La discriminación contra la CNTE y la atención para los lujosos de la Coparmex son más claras que el agua. La mitad de los mexicanos somos indiferentes y cobardes. Les pido sensibilidad. Espero que el diálogo del estado con la CNTE, no sea un engaño más.

Roberto Ríos Preciado