Los correos del público

Los correos del público

Opinión

A mis amigos justicia y gracia, a mis enemigos la ley a secas”. Este adagio de Benito Juárez, le queda al dedillo a Enrique Alfaro, en relación al tratamiento que le ha dado al comercio en la vía pública. A los ambulantes que saturaban el centro de la ciudad, y las calles Obregón y Medrano, les aplicó la ley a secas, por ser herencia de panistas y priistas, y porque cumple una añeja demanda del comercio establecido y de los laboratorios farmacéuticos, intereses que representa.

En cambio, a su amigo Juan José Frangie Saade le prorrogó el usufructo de Plaza Guadalajara donde está el Restaurante las Sombrillas, en cuya constitución aportó el 50 por ciento de la sociedad, y la otra mitad en partes alícuotas quedó en manos de cuatro miembros de la familia García Rulfo García; también le permite explotar otro giro restaurantero en Plaza Tapatía, el Restaurant Terra Madre, propiedad de Grupo Damar, S.A. de C.V.

En el oficio DTB/1653/2016, en respuesta a una solicitud de información, se consigna que “Respecto a los Restaurante Tierra (sic) Madre y Bar Cabaña (sic) informa que realizando una búsqueda minuciosa en sus archivos no se encontró ningún contrato de concesión firmado con dichos restaurantes.”

Sin embargo, sí existen dos licencias municipales, las números 266315 dada de alta el 17/12/2003 y la 266334 del 18/12/2003, a favor de la Razón Social Grupo Damar, S.A. de C.V. con los giros de Restaurante y Bar Anexo a Restaurante, en plaza tapatía (Terra Madre).

En cambio, continúa el oficio. “No se localizó registro de licencia o tramite de comercio frente al hospicio Cultural Cabañas.” Este es el restaurante de mariscos que funciona en la explanada de Hospicio Cultural Cabañas. Sospecho que este negocio que carece de licencia municipal y contrato o concesión está protegido por algún amparo que los corruptos magistrados del TAE reparten como si fueran caramelos. No entiendo por qué estos tipos del TAE violan leyes y afirman sin rubor que las marranadas que suscriben están estricta y pulcramente apegadas a derecho. En resumen, es evidente que hay dos raseros y dos interpretaciones de la ley.

Gustavo Monterrubio Alfaro

 

A la madre tierra

Hace apenas unos días se celebró el día de la tierra. No sé si, en lugar de celebrar ese día, sería mejor aprovecharlo para pedirle perdón. No sería ni gusto ni placer felicitarla como cantaría el Rey David; más bien mañanitas de  indignación y asombro ante la  ausencia de una conciencia ecológica. La mera verdad, da pena cantarle mañanitas y despertar a la aparentemente dormida tierra. Que cada día da muestras de que no lo está tanto. Claro que no está dormida, más bien  anestesiada con tantos desperdicios químicos; igual que nosotros los inhumanos, anestesiados, por el consumismo, que hace que nos olvidemos de ella.

Nuestra madre tierra, que debería ser un santuario sagrado de permanente reverencia y agradecimiento, es ahora profanada con sacrílegos comportamientos. Estamos ante una destrucción masiva  sin límites de nuestra bendita tierra. Ante una criminalidad sin límites. Ante una inseguridad existencial sin límites. Sin orden ni justicia. Inundados, cada vez más, en una corrupción sin Límites.

Madre tierra: “Quisiera ser un San Juan, Quisiera ser un San Pedro, pa venirte a saludar con la música del cielo”

“Porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y taponado sus oídos con el fin de no ver, ni oír, ni comprender con el corazón” Mateo, 13 -15.

Fernando Mendoza Castañeda