Los correos del público

Los correos del público

Uber vs Taxis

La polémica iniciada desde 2014 por la entrada de Uber y la resistencia de parte de los taxistas tradicionales ha llegado a límites poco imaginables para muchos, desde mi punto de vista valdría la pena hacer algunas reflexiones. Los conductores de Uber no tienen que sacar un permiso que en la mayoría de los casos cuesta más que el vehículo, no tienen que lidiar con burócratas, sindicatos, concesionarios y demás poderes fácticos inmiscuidos en la entrega o venta de permisos, ellos solo deben afiliarse a la compañía del mismo nombre que es dueña de la plataforma digital a través de la cual ofertan sus servicios, en el caso de los taxis amarillos, la gran mayoría de los trabajadores, o sea los choferes, no son dueños de la concesión o permiso, son simplemente empleados que tienen que pagar a diario una liquidación y pasar más de ocho horas detrás del volante.

En lo que se refiere al servicio, Uber ha procurado desde su inicio, que las personas que se integran a su plataforma cuenten con un vehículo de reciente modelo, para la categoría más baja, vehículos compactos pero equipados con aire acondicionado, sonido y por supuesto con un trato excelente por parte de los conductores, tarifas establecidas de manera estándar que no pueden modificarse pues la forma de pago es siempre vía electrónica y en muchos casos resultan bastante económicas, las otras dos versiones Uber, Black y SUB se requiere de vehículos o camionetas con equipamiento de lujo.

Los taxis tradicionales, el 80 por ciento son automóviles Tsuru, estos están obligados a usar el taxímetro diseñado para cobrar lo justo de acuerdo a tarifas según la zona, la distancia y el tiempo de uso del vehículo, tarifas que por lo general no son respetadas, pues tanto conductores como usuarios estamos acostumbrados a negociar el precio de la dejada, además en los últimos años se volvió un verdadero lujo poder tomar un taxi no por el servicio sino por lo alto de sus tarifas.

Para concluir, en México no estamos acostumbrados a aceptar cambios radicales en nuestra forma de vida, los taxistas ven en Uber una competencia desleal cuando la verdad es que ellos no han procurado modernizar su parque vehicular, por ofrecer mejores tarifas y por supuesto ni si quiera por ofrecer un mejor servicio, los que salen perdiendo en este caso son los conductores que como lo dije no son dueños ni del carro ni de la concesión o permiso, mientras las personas que se afilian a Uber pueden ser dueños del automóvil, trabajar en él y además usarlo para su uso propio, la mejor decisión la toman al final los usuarios, al final quien debería beneficiarse con los cambios que esto implica deben ser los trabajadores del volante y por supuesto los ciudadanos.                   

Pedro Javier Silvestre Rocha

 

Servicio

El conflicto con los taxistas es una excelente oportunidad para cambiar la situación y mejorar el servicio. Antes de Uber, los taxistas ocasionalmente usaban el taxímetro. Los abusos son demasiado frecuentes, el servicio es caro sobre todo si lo comparamos con otros estados del país. Si en otras ciudades donde el costo es menor y al servicio tienen acceso ciudadanos con menores ingresos, hay ganancias, ¿por qué en Guadalajara no puede ocurrir lo mismo? La competencia es saludable: Pretenden mejorar el servicio. Autoridades, no se dejen impresionar por amenazas de líderes sindicales y pulpos taxistas, aprovechen la oportunidad en bien de la ciudadanía.

Agustín Ramírez Álvarez