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El euro túnel

Dicen que Peña Nieto quedó maravillado en su actual viaje a Francia cuando le platicaron de la construcción del “euro túnel”, una magnífica obra de ingeniería civil, un túnel  de 50 km de largo a 40 metros de profundidad  a través del océano que conecta Francia con Reino Unido.

Irónicamente, al mismo tiempo descubrimos que en México no nos quedamos atrás, los ingenieros del Chapo construyeron su propio túnel de 1.5 km a 10 m de profundidad, mas rápido y sin que nadie lo supiera, igual hasta podrían cobrar 400 pesos como el euro túnel, inauguración mundial del narcoturismo; seguramente los demás presos y curiosos están deseosos de usar o conocer el famoso túnel del altiplano.

Con los túneles de moda,  ya algunos asesores de Peña Nieto están pensando en darle a construir a grupo HIGA un megatúnel hasta Cuba, claro, con la asesoría de los ingenieros del Chapo. Y pensar que todavía hay gente que dice que los viajes de Peña Nieto no sirven de nada.

José de Jesús Ornelas Jiménez

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Matrimonio homosexual

Finalmente ha pasado. Una minoría social, económica y políticamente bastante poderosa se ha impuesto y ha logrado cambiar la ley de acuerdo a sus ideas. Me refiero, por supuesto, a la resolución de la Suprema Corte que legaliza a nivel nacional el llamado “matrimonio” homosexual.

No me malinterpreten. No me considero homofóbico. Pero en estos días es cada vez más común que cualquiera que por razones morales o de sentido común se oponga al “matrimonio” homosexual, sea tachado de homofóbico. Se está imponiendo así un nuevo Pensamiento Único, políticamente correcto, fuera del cual no está permitido pensar. Cualquiera que piense diferente, sea por la razón que sea, es llamado homofóbico, intolerante, medieval, etc. Como dije, no me considero homofóbico. Soy joven, sólo tengo 24 años y hay muchas cosas que no sé y no entiendo. Pero si hay algo de lo que estoy seguro es de que toda persona tiene dignidad y merece respeto a sus derechos humanos básicos, independientemente de raza, nacionalidad, religión o credo, ideas políticas, preferencia sexual, etc. Pero por razones que considero muy mías y muy válidas, no estoy de acuerdo con que a la unión de dos personas del mismo sexo se le llame matrimonio, porque no creo que sea igual al matrimonio heterosexual. Es claro: dos personas del mismo sexo que se unan, jamás lograrán concebir un nuevo ser, eso lo dicta la naturaleza. Su unión no es igual al matrimonio, ergo, no puede llamarse matrimonio. Llámese unión civil, unión de personas del mismo sexo, contrato de unión, o como sea, pero matrimonio no puede ser. De hecho, la institución del matrimonio es muy anterior a la invención de los Estados y Naciones, existe desde hace milenios, y desde que existe ha sido considerado como la unión de un hombre y una mujer, para, entre otras cosas, procrear y preservar la especie. Las uniones homosexuales pueden tener todos los derechos y la protección de la ley, pero, como su naturaleza es distinta a la del matrimonio, su nombre y su trato no pueden ser iguales. Sí, trato igual a las personas, pero no a las instituciones sociales. No es contra las personas. No tengo miedo, asco ni desagrado hacia las personas homosexuales. Pero sí estoy en desacuerdo con sus ideas. Eso no me convierte en un intolerante o fanático, sino simplemente en alguien que piensa diferente y tiene sus propias ideas fuera del nuevo Status Quo.

Juan Ignacio Núñez Ruiz-Velasco