Los correos del público

Los correos del público

Lo que necesitamos 2015

En estos tiempos de conflicto lo que necesitamos como mexicanos es un llamado a la otredad, a conocernos a nosotros mismos en base a la empatía con el otro, el marginado, el vulnerable, pues sólo a partir de nuestra identificación con el más débil podremos garantizar nuestro sentido de identidad como nación, y con ello tener paz.

El problema de la violencia, de la corrupción y de la impunidad no es otra cosa que nuestro constante apego a un egoísmo desbordado que ha sido consumida por la modernidad líquida. Nos hemos convertido presa del instante, del amor por lo superfluo, y con ello, queremos vivir dejando a un lado la importancia de fortalecer las relaciones humanas, lo cual ha dado cabida a la impunidad, a la corrupción y la constante violación al Estado de Derecho.

De nada servirá cualquier ánimo reformista institucional por consolidarnos como nación, si como sociedad civil primero no despertamos de esta desesperanza generacional en la que nos hemos sumido ya sea por un pasado en el que hemos apostado por el menos malo o por querer escapar de la corrupción de la que somos varias veces cómplices.

Ante las posibles señales de crisis económica y social que se puedan venir se requiere un llamado a la apertura y crear una nueva imagen del mexicano proactivo y extraordinario que debe de permear a través de la sociedad, pero que ya no puede coexistir con la imperante necedad que a veces tenemos de siempre oponernos a todo, de ese  criticismo crítico momentáneo que nos hace enemigos de todo, del gobierno en especial, y nos impide muchas veces innovar u optar por oportunidades que nos hacen mejores.

Quiero que este llamado a lo extraordinario, lejos de ser una proclamación de buenas intenciones, sea interpretado, primero, como reto que tenemos como mexicanos por superar nuestro egoísmo para obtener una identidad nacional; y segundo, como una alerta a la población en general en estos tiempos electorales. Esto para que aprendamos a votar de una manera diferente, es decir,  dando cada día un ejemplo de vida de lo grande que podemos ser para que con ello, aprendamos como mexicanos que la política es el arte de servirnos entre todos, y no entre unos cuantos.

Germán Cardona Müller

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Falsa promesa

No todo lo que brilla es oro, ni lo que te platican es cierto. El Gobierno del Estado, la Secretaría de Desarrollo Rural, El CADER, las empresas productoras de berries argumentan que la introducción de este cultivo a nuestros campos es benéfica. Que es un importante generador de empleo y bienestar. Que los berries se van a convertir en un importante motor de la economía regional. Esto es una verdad a medias o una mentira disfrazada.

Empecemos por el principal argumento, la generación de empleos. Los empleos que estas empresas generan son de subsistencia. En los anuncios publicitarios, mencionan una serie de prestaciones que cualquier trabajador tiene derecho en el país. Lo que jamás mencionan es el tema del reparto de utilidades y el periodo laboral.

Los trabajos que ofrecen las compañías productoras de berries son trabajos temporales, legales algunos, pero temporales. No son empleos permanentes. Los trabajadores, mañosamente, son contratados en periodos inferiores a los 90 días laborales, para evitar de esta forma tengan derecho a la prestación mencionada. No todos los trabajadores son registrados ante el IMSS. Son los productores más pequeños los que mayores irregularidades laborales presentan.

De acuerdo a la Ley Federal del Trabajo, un trabajador, tiene derecho al reparto de utilidades siempre y cuando haya laborado como mínimo 90 días en una empresa. Si observan, estas compañías por perifoneo, ofrecen trabajo como ayudantes de campo, mencionando que sus trabajadores contarían con una serie de derechos que de entrada, no son privativos de estas compañías, son derechos de cualquier trabajador en cualquier parte del territorio nacional. Lo que jamás mencionan, es el tema del reparto de utilidades y el periodo que serán contratados.

Al ser empleos temporales, lo cuales, nunca exceden los 90 días laborables, las compañías no están obligadas a otorgarles otro tipo de prestaciones como su derecho de antigüedad y su reparto de utilidades.

Los ayudantes de campo solo tienen trabajo durante 90 días o menos. El resto del año, tienen que emplearse en otras compañías agrícolas, si siguen en este ramo o bien, buscar otra forma de subsistencia.

Con esta trampa, legal, pero trampa, las compañías agrícolas son las únicas realmente beneficiadas. El resto es problema de cada persona.

Al ser monocultivos la tierra no se mueve en 5 años o más. A los únicos que beneficia este monocultivo es a las comercializadoras de este producto y a las compañías productoras y distribuidoras de agroquímicos. Insecticidas, pesticidas, nematicidas, ácidos, fertilizantes, etc. La tierra, como es lógico, sufre un gran desgaste, el acuífero se sobreexplota y la contaminación se incrementa exponencialmente.

En Sayula este cultivo no es el único. En el mismo periodo de cosecha otros cultivos también requieren de mano de obra como el brócoli. Entrando ambos en una competencia por mano de obra. Al no haber suficiente, se trae de otras poblaciones más atrasadas que Sayula.

La alta incidencia de cáncer, reportado por la Secretaría de Salud en municipios como Amacueca, Techaluta, Atoyac, solo por mencionar tres ejemplos, debería ser motivo de preocupación y de estudio. 

Las fumigaciones se realizan sin seguir los protocolos adecuados. En cualquier país del mundo, este grave problema sería inmediatamente detectado y atendido. Pero en nuestro caso. Lejos de ello, la población sigue presentando altos índices de cáncer.

Entonces, estamos o no estamos de acuerdo que no todo lo que brilla es oro. Y esto es el principio. Con el tiempo se verá mayor desigualdad, más cáncer, se agotará el agua, se contaminará la tierra. Si a esto le llaman progreso, pues vaya tipo de progreso.

Federico González Alfaro

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Conviviendo con la naturaleza

En donde convergen las avenidas López Mateos y Mariano Otero, en medio de todo el tráfico que invade la zona, se encuentra este hombre a quien frecuentemente se le puede ver alimentando a las palomas que habitan en ese parque. Esto es, de alguna manera, convivir con la naturaleza en plena metrópoli.

Foto: Carlos Zepeda


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