Los correos del público

Los correos del público

¿Agencia de huracanes?

Me quedé anonadado por la aparición de la nota periodística en un diario de la Ciudad de México el pasado 11 de diciembre, en la que se informa con bombo y platillo que nuestro país contará con la primera agencia mexicana de huracanes, tormentas y fenómenos meteorológicos con la loable finalidad de dar información a la población para su protección. Excelente y “noble” pretexto para crear una estéril entidad que solo servirá para derrochar inútilmente enormes recursos públicos desde su constitución, implementación y en su operación, que sean vertidos en otro de los múltiples barriles sin fondo que desangran al país y que abultan las finanzas personales de funcionarios públicos.

Su “justificación” –magistralmente proyectada- suena hasta altruista y convincente, sin embargo, la información meteorológica está difundida por varias agencias especializadas en el mundo, disponibles de manera gratuita o en su caso a un costo ínfimo. ¿Será que queremos superar al centro de huracanes en Miami u obtener una información más precisa?

Francisco Benavides Beyer

 

Queja de maestros

Parece que violar los derechos de los trabajadores de la Educación se está convirtiendo ya en costumbre del secretario de Educación Francisco Ayón. Los pretextos para impedir a los docentes y demás trabajadores educativos el ejercicio de sus derechos (que no concesiones ni dádivas), se han vuelto el pan de cada día. Lineamientos y reglamentos contrarios a las condiciones generales de trabajo se utilizan como argumento por los funcionarios de la Secretaría de Educación Jalisco, con la complicidad de los secretarios de la Sección 16 y sección 47, en un vergonzante papel de comparsas y defensores de la patronal y no de los derechos de los trabajadores. El nuevo pretexto consiste en que con el regreso del período vacacional decembrino,  en el departamento de Registro y Control, a cargo del Lic. Manuel Pérez Sedano, curiosamente también líder sindical, se han suspendido algunos trámites, como licencias, porque supuestamente no tienen sistema y no pueden registrarlas, según informan los trabajadores del departamento a los solicitantes y afirman que no saben cuándo tendrán sistema. En los hechos, se niega el ejercicio de derechos establecidos en la Ley. Exigimos al Prof. Francisco Ayón respetar la ley y el estado de derecho del que tanto hablan y a los “líderes” sindicales desquitar un poco de los millones de pesos que reciben de cuotas sindicales de los más de 70 mil trabajadores de la educación en Jalisco, defendiendo los pocos derechos que aún quedan. Ante la ilegalidad, nos obligan a recurrir a instancias jurídicas y otros mecanismos para defender nuestros derechos, cuando la solución sería el respeto de la ley por las autoridades.

Mtra. Silvia Elizabeth Arévalo Gutiérrez  y Mtro. Alfonso Gamiño
Movimiento Magisterial Jalisciense

 

La vaca al barranco

Un maestro espiritual daba la última instrucción a su discípulo, pasaron por una casa que parecía abandonada, el maestro le dijo - vamos a saludar a la familia, el alumno le advirtió que en esa casa no vivía nadie. El maestro ingresó, la puerta estaba abierta, el panorama era de extrema pobreza, la señora sentada toda descuidada, el señor acostado en un sillón desvencijado, los niños jugaban sucios con ropa harapienta. El maestro les preguntó: me gustaría saber de qué se mantienen. El hombre le respondió, señalando al corral: de la vaca. ¿La vaca? insistió el maestro. – Sí, la que está en el corral, bebemos la leche y la que sobra la vendemos. Se despidió el maestro y le dijo al alumno. – Avienta la vaca al barranco. – No me pidas eso maestro, ¿de qué van a vivir? Le respondió el alumno. – Recuerda que la obediencia es uno de los principales aprendizajes, le respondió el maestro. – Maestro, nada más porque sé que eres muy sabio, la voy a tirar al barranco. El alumno se convirtió en maestro, pero siempre cargaba con la culpa. Pasaron los años y un día fue al lugar de los hechos. Se encontró con una granja hermosa, rodeada de árboles frutales y un señor en un tractor, le preguntó si conocía a una familia de tales características, el hombre le respondió que él era el que vivía en aquella casa. El maestro apenado le dijo que él había aventado la vaca al barranco y preguntó cómo podría resarcir el daño. – El hombre respondió. – Los primeros días estaba desesperado, no sabía qué hacer, los niños lloraban de hambre día y noche. Hasta que me puse a trabajar y ve todo lo que he logrado, hoy doy gracias de haberme quedado sin la vaca. Esta metáfora nos hace reflexionar que nuestro país necesita tirar la vaca al barranco para tener crecimiento, la dependencia al petróleo está en su peor momento, urge activar otras industrias que se han descuidado, la agricultura, el turismo, el arte, la gastronomía, entre muchas más, no olvidemos que tenemos un país con abundancia de recursos naturales y humanos.

Rosa Chávez Cárdenas

 

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