Los correos del público

Los correos del público

Queja

Somos un grupo de 38 familias que habitamos el condominio ubicado en la calle Hipódromos 2019, colonia Colomos Providencia,  municipio de Guadalajara. Estamos atrás del bar Bossé, que se ubica sobre avenida Patria, el problema es que estos señores manejan niveles de ruido muy altos hasta las cinco o seis de la mañana, de jueves a sábado, lo que nos impide descansar. En varias ocasiones hemos acudido ante los encargados del lugar, pero no ha habido respuesta, más bien parecer ser que a cada queja nuestra suben el volumen.

La semana pasada incluso a una de las vecinas que ha acudido a quejarse le rompieron los vidrios de las ventanas, el velador del edificio reconoció a trabajadores del Bossé, que amenazaron con regresar. Ya se han puesto quejas en varias dependencias del ayuntamiento, en donde nos dieron un número de reporte 169110, de la dirección de Ecología con fecha 10 de noviembre del 2014, pero hasta ahora no ha habido respuesta.

En el bar se nos informó la licencia de operaciones es la número 248286, a nombre del jefe de operaciones César Vázquez.

Por este medio solicitamos su intervención para que los funcionarios nos escuchen y pongan un remedio a esta situación.

Por razones de seguridad no damos nuestro nombre pero cualquiera de los y las vecinas que viven en este edificio estamos en la mejor disposición para declarar.

38 vecinos de Hipódromo 2019

 

Sobre concierto

Llevo años suplicando a Público, Público-Milenio y ahora MILENIO JALISCO que dejemos de hacer el ridículo mostrando nuestra ignorancia musical en análisis de conciertos de la Filarmónica de Jalisco: Son de sociales o rellenadas a fuerza con frases sin sentido. Las había dejado de leer. Pero la de Arlette Solano el lunes 15 sobre el concierto de la Filarmónica sería de carcajada si no la hubiera leído en el diario.

Si el concierto “deleitó a la crítica especializada”, ¿por qué no contratan a alguien de ese medio? Ofrezcan un espacio a la crítica especializada. Alguien que haya hecho dos semestres en la Escuela de Música, si no hay más. Que alguien me explique cómo el director de la FdeJ “con movimientos vertiginosos emancipó a la orquesta en el Concierto para corno”. Supongo que una orquesta emancipada del concierto que toca ha de sonar algo rara.

Sigue Solano: “Aunque un hombre sentado en la luneta dirigió a distancia la orquesta, Parisotto se apoderó del sexto programa y lo llevó con determinación”. No entiendo nada: Ni cómo se dirige a distancia ni cómo se apodera alguien de un programa. ¿Parisotto le arrebató al hombre de la luneta el programa de mano? Qué grosero.

Pero la joya viene enseguida: una vez que Parisotto se apoderó del programa, “sus brazos, cual fauces de una bestia feroz abrían y cerraban y fue difícil diseccionar la música del conjunto adherida al instrumento solista”. La música venía adherida al instrumento y era urgente diseccionarla. Pues claro.

En cambio, se entiende lo trivial: que “se contó con la visita de la comunidad norteamericana (...), se vieron pocos jóvenes y un par de niños.”

No causemos más lástimas ni vergüenzas ajenas. O risotadas.

Luis González de Alba

 

La Guadalupana

Frente a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México cada 12 de diciembre durante horas danzan los matachines para celebrar el nacimiento de la raza mestiza de las Américas; una experiencia fascinante. La imagen de la Morena del Tepeyac es celebrada en todas las iglesias, y reproducida en cada hogar hispano. La Virgen de Guadalupe no sólo apareció en la Ciudad de México en diciembre de 1531, sino que continúa estando presente en las Américas en el arte, la poesía, el teatro, en los estudios antropológicos. La Virgen de Guadalupe es el hilo conductor a través de la historia de México entre el pasado de un mundo prehispánico y un presente que es la conjunción de dos grandes tradiciones: la indígena y la europea.

Guadalupe no es sólo una aparición, sino una intervención en la historia de México: el momento después de que los nativos fueron conquistados por los españoles. La imagen de Guadalupe rebasa el sol, pero no destruye su luz, y el estar de pie sobre la luna indica que la vida continuará, pero ahora reinterpretada a través de algo nuevo y magnífico. Lleva un manto turquesa, color de la realeza. Su vestido tiene el rojo pálido de la sangre de los sacrificios, pero ella asume los sacrificios del pueblo. Sus manos cruzadas en su pecho sobre el corazón indican que se ofrece ella misma a sus hijos amados.

Guadalupe no se presenta como una Diosa Indígena ni como una Madona Europea, sino como una virgen mestiza que lleva en su cintura la banda de la maternidad.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

Mail: acentos.gdl@milenio.com

Fax: 3668-3105

Carta: Calzada del Águila 81-Z, Colonia Moderna CP 44190, Guadalajara, Jal.