Los correos del público

Los correos del público

Ébola  un  año después

El 6 de diciembre del 2013, Emile tenía 2 años y vivía en Meliandou, una pobre aldea como hay miles en el África Occidental, súbitamente presentó fiebre, dolores musculares, vómitos y  evacuaciones  sanguinolentas, para el día  13 estaba muerto; nadie sabía que su enfermedad marcaba el inicio del mayor y más complejo brote de la infección por el virus del ébola que se haya visto jamás. En ese momento cobró la vida en un lapso de 30 días, de su hermana, madre, abuela y de otras 25 personas. Hasta el 1 de diciembre de 2014, se han confirmado 17,111 casos, y han  fallecido 6,055, de los cuales 396 son médicos/enfermeras.

El ébola es una enfermedad infecciosa viral descrita en 1976, se contagia entre humanos por el contacto directo con la sangre o secreciones corporales (saliva, semen, orina, heces) de una persona infectada y que presente ya síntomas o de personas muertas infectadas. También puede producirse el contagio del ébola por exposición a objetos que hayan sido contaminados, afortunadamente no se transmite por el agua, ni por el aire. Los síntomas de esta enfermedad son fiebre alta, debilidad, dolor muscular, de cabeza y de garganta, seguido de vómitos, diarreas, erupción cutánea, funciones renales y hepáticas alteradas e intensas hemorragias internas y externas. La pregunta es: ¿Por qué los organismos internacionales y los gobiernos de los países desarrollados reaccionan apenas ahora ante una enfermedad que se conoce desde hace casi 40 años? ¿Por qué no habían desarrollado fármacos capaces de curar o de prevenir la infección? La respuesta no es difícil, África solo existe en occidente para el saqueo de sus recursos, e incluso con estos brotes pareciera que los países desarrollados aplican la teoría malthusiana sobre la población, todo  bajo las reglas del sistema neoliberal, que ha dejado la peor epidemia de África que es la pobreza, que niega a la población el derecho humano a la salud.

En tanto el ébola no presentó una amenaza para los países desarrollados, fueron mínimos los esfuerzos por hacer frente a un padecimiento que se cebaba exclusivamente en África y de manera intermitente, ¿qué la hace diferente el día de hoy?

Se puede decir que se dio la tormenta perfecta para este brote. Primero se presenta en una región cercana a zonas urbanas, ya que en el pasado eran espacios distantes y en medio de la selva y solo se contenía, se ha extendido rápidamente a causa de las estrechas condiciones de vida en barrios  urbanos de las ciudades como Monrovia, Liberia, comunidades muy pobres con una débil infraestructura sanitaria y una escasez de trabajadores de la salud; solo para darnos una idea, Liberia tiene un médico por 70 mil habitantes, en nuestro país hoy en día tenemos 2.2 por mil y no es suficiente. Las otras razones son la falta de suministros básicos como agua potable, falta de material médico como líquidos intravenosos, guantes y equipo de protección; de adecuados centros de cuarentena y protección para los trabajadores sepultureros, y una gran desconfianza hacia los trabajadores de la salud.

Esto conllevó desafortunadamente que las autoridades lanzaron la primera alerta hasta marzo, cuando el virus ya había ganado terreno y estaba fuera de control. La OMS declaró la emergencia de salud pública internacional hasta el 8 de agosto, con las consecuencias que vemos hoy en día.

Finalmente una pregunta recorre nuestro país: ¿Llegará el ébola a México? Hoy más que nunca las enfermedades no saben de fronteras, de manera que imposible no es. La siguiente interrogante que persiste: ¿Estamos preparados para ello? En México el 28 de octubre se dieron los lineamientos oficiales y se ubicó en la capital el centro de atención para posibles casos, en Jalisco la SSJ tiene registrado al Hospital General de Occidente como el sitio al que podrían derivarse los casos, pero a ciencia cierta desconocemos si existe preparación, ya que no se ha informado al respecto por la autoridad, en tanto debemos estar alertas e informados sobre la evolución de esta enfermedad.

Jaime Arias Amaral

 

Coalición

Una coalición electoral no es una renuncia a los principios políticos que cada fuerza participante defiende, es un esfuerzo por encontrar terreno común, preocupaciones compartidas sobre asuntos que a todos nos afectan y que ponen en riesgo la continuidad misma del entorno en el que nos desenvolvemos.

México y Jalisco atraviesan graves problemas de inseguridad, violencia, contracción económica y desigualdad, ante ello, las fuerzas políticas tenemos dos alternativas: seguir empecinados en los temas que nos separan y remarcar nuestras diferencias o encontrar lo que une a todos los mexicanos y trabajar por el bienestar común.

Por supuesto que PAN y el PRD tenemos visiones diferentes sobre la definición de la familia, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la libertad individual y los derechos sociales, civiles y políticos para todos sin distinciones. Pero de continuar las cosas por el derrotero que hasta ahora han llevado dentro de muy poco no habrá familias, mujeres o personas junto con las cuales defender sus derechos.

Esa es la gravedad que nos convoca a dejar de lado las diferencias y hacer un esfuerzo por unirnos. Pero esto resulta estéril si no se llega a los espacios dónde se toman las decisiones que afectan todo el edificio político, social y económico. Y la base de ese entramado es el municipio. De ahí el énfasis de la alianza en este nivel.

Aquellos temas en los que nos hemos comprometido a caminar juntos serán la base de la alianza. Aquellos temas que nos diferencian seguirán en nuestras agendas y seguirán formando parte de nuestra lucha, cada uno por su lado y con sus razones para defender la postura que consideramos correcta.

El riesgo no está en la alianza político-electoral del PRD sin los apologistas del pobrismo como disfraz de su autoritarismo ni del PAN sin los conservadores ultramontanos del yunque. Existen verdaderas amenazas en el escenario político: el retroceso político que representa el regreso del PRI a los gobiernos federal y estatal, cuyas reformas no funcionan y cuya incapacidad tiene al país en crisis perenne. Y el surgimiento de timadores profesionales vestidos de políticos ciudadanos que se venden como remedio milagroso para la corrupción y el estancamiento pero que han roto un día sí y otro también los compromisos y acuerdos que han hecho para llegar a dónde están.

Vamos bien… Los perros ladran, el polvo se asienta y el horizonte se aclara…

Raúl Vargas López,  presidente del PRD Jalisco

 

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