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¿Política de la buena?

El Gobierno de Tlajomulco está involucrado en un escándalo más, ahora de tipo administrativo por el incumplimiento de laudos laborales desde 2010, originando que el Tribunal de Arbitraje y Escalafón del Estado de Jalisco, gire una suspensión laboral  sin goce de sueldo para Juan Partida Morales, tesorero municipal. 

Los afectados en este caso son: José Juan Pedro López, quien se desempeñaba como supervisor en el Área de Servicios Médicos y que fue despedido el 2 de enero de 2010 y Vicente Antonio Acevedo Núñez, que laboraba como trabajador del ayuntamiento. Ambos fueron despedidos al iniciar la Administración de Enrique Alfaro Ramírez.

Pedro López y Acevedo Núñez fueron dados de baja sin justificación alguna, por lo que tuvieron que recurrir a los tribunales para que se les reinstalara en sus respectivos trabajos, sin embargo, eso no pasó y es ahora que la Administración de Ismael del Toro tendrá que pagar los “platos rotos” por las omisiones de su antecesor Enrique Alfaro, costándole a los ciudadanos de Tlajomulco  la cantidad de 1 millón 815 mil 880 pesos por la cuestión de sueldos caídos.

Esto demuestra que  en la Administración de Enrique Alfaro se hicieron este tipo de despidos, sin importar lo que esto implicaría, para instalar a sus amigos y allegados al ayuntamiento de Tlajomulco, sin embargo, no le calcularon bien al problema de los despidos y hoy el municipio tiene una fuerte deuda y la suspensión de su tesorero.

Este problema involucra directamente a Enrique Alfaro ya que en su Administración se dieron los despidos, por lo que nos quedan muchas dudas sobre su eslogan en 2012 “política de la buena”  que tanto promocionó para “cambiar la historia”  de Jalisco y así no repetir lo que hacen los políticos tradicionales. Pero la realidad es que esa omisión administrativa en su gestión dejó al ayuntamiento con una fuerte deuda.

Con esto, Alfaro demuestra que es igual a los demás políticos al meter a sus amigos y allegados a cargos en el ayuntamiento, no por capacidades sino por el simple hecho de meterle dinero a su campaña y tener estructura electoral que le garanticen votos el día de la elección.

Esperemos que se le resuelva la situación administrativa a los implicados y que a estos se les otorgue lo que les corresponde y ojalá el gobierno de Tlajomulco no busque pretexto para asumir su responsabilidad en el asunto, ya que a muy cerca de los próximos comicios electorales de 2015 lo que no quieren es afectar la imagen de su líder político Enrique Alfaro

Juan Carlos López de Alba

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Policía única

Uno de los grandes problemas de nuestro país con el antiguo PRI era el poder centralizado hasta el año 2000 que se dio la alternancia con Fox y el PAN comenzando una tendencia a darle más autonomía a los estados y  municipios, por eso veo como un franco retroceso el centralizar de nuevo todo el poder policial en el gobierno federal.

Creo que el actual gobierno se equivocó al diagnosticar el problema, ya que el problema no son las policías municipales, el problema es la corrupción, así que parafraseando al presidente ahora los delincuentes solo tendrán que corromper a 32 mandos únicos estatales en lugar de a 1,800 mandos de policías municipales. Además los policías seguirán siendo los mismos, solo que con otro uniforme o mando.

Creo que lo más práctico y efectivo sería dejar a las policías municipales y crear una institución especializada para supervisar a las 1,800 corporaciones de policía municipal, la nueva institución sería capaz de prevenir y detectar focos rojos y en caso de ser necesario tomar el control inmediato de alguna policía municipal con sospechas de corrupción.

Martín Arellano Martínez

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Reconocer errores

El primer paso para resolver un problema es reconocer que tienes un problema, la mejor manera de perpetuarlo es la negación. Así está el gobierno de Peña Nieto con nula autocrítica, no tiene conciencia de estar actuando mal, no reconoce sus errores, no pide renuncias a sus secretarios de gobierno que han actuado pésimamente en tiempos de crisis.

Si Peña Nieto no corta las cabezas de algunos secretarios entonces tácitamente está avalando su proceder, por eso no me extraña que la cabeza que todos piden sea la del presidente, si el presidente quiere recuperar algo de credibilidad deber reconocer que se equivocó gravemente y cambiar  a todos los secretarios que tienen que ver con seguridad, ejército y hacienda.

Víctor Olarra López