Los correos del público

Los correos del público

Estado ideal vs Estado real

Los cambios vertiginosos de estos días sobresaltan la tranquilidad que pretendo hacer parte de mi vida, para sacudirme y enfrentarme de frente a la violencia. Esa violencia incandescente que lastima, que denigra, que mata. En hechos violentos ocurridos recientemente, la he acariciado para calmar su furia, pues la he vivido de cerca en mi colonia y en la sociedad a la que pertenezco y sin lugar a dudas, me asusta. Mi pensamiento, a consecuencia de la violencia, viaja involuntariamente en retroceso a los años ochentas, en que en mis recuerdos en blanco y negro, me observo feliz y descalzo jugando con mis amigos vecinales, quienes teníamos cita en las calles empedradas y oscuras, al caer la tarde; carentes de muchas cosas, de comodidad, de espacios, de tecnología, pero también, de violencia. Ese viejo barrio, con recuerdos en sepia, vio nacer mi filosofía idealista de habitar un mundo ideal y feliz y que ha prevalecido hoy en día. Siendo un niño cierro los ojos para abrirlos treinta años después y vivir en estos momentos, sin reservas, la violencia, engañando el verdadero sentido de pertenencia a la distopía de esta sociedad infeliz, que lastimada se convierte en sí misma en indeseable. Recuerdo la novela de Aldous Huxley Un mundo feliz donde presenta una sociedad altamente tecnológica, en la que utiliza todos los medios posibles para condicionar y controlar a la masa humana a fin de conseguir la estabilidad social, fabricó un mundo que parecía lejano pero que más rápido de lo pensado por el autor, hemos llegado, donde era posible crear niños y manipularlos genéticamente para pertenecer a una de las cinco categorías de la población, jerárquicamente estructuradas, donde la élite Alfa serían los más inteligentes, siguiendo las castas inferiores Beta, Gamma, Delta y Epsilón, quienes estarían menos desarrollados física e intelectualmente. Pero la realidad va más allá de una novela, de un ensayo, de un videojuego y de una película. En esta era donde impera la manipulación, la fuerza, la tortura y la mentira, que desborda la violencia que sin cauce, llega a todos los lugares del mundo, donde mi entorno, no es la excepción. La causa y la solución no está en una novela, ni en un Dios o en un sistema, está en cada uno de nosotros, en nuestra capacidad de atender nuestra conciencia y ejercer un control total sobre nuestros actos, cumpliendo con nuestros deberes personales, morales, familiares y cívicos, que nos convenza de que la rebelión contra el sistema, no es imposible, pero simplemente, es indeseable. Construyendo la utopía del mundo ideal, que sea la contrapartida a la sociedad ficticia y violenta que hemos creado y que por derecho, no nos pertenece.

José Albino Barajas Orozco

El viaje de Peña Nieto

Estoy de acuerdo en que Enrique Peña Nieto realice su gira programada al extranjero aun con la crisis de seguridad en Iguala, pues la relación bilateral con países tan importantes como Australia y China pueden traer grandes beneficios a México.

Es mejor que el presidente haga lo que sabe hacer: prometer, sonreír, saludar a todo mundo, firmar acuerdos, que realice su labor de relaciones públicas. De todas maneras, lo que no supo hacer en 40 días de crisis, no lo va hacer en los pocos días que dura la gira, funciona mejor en su papel de presidente edecán que en el de estadista y ejecutivo.

Julio del Valle Guillén


Los demonios sueltos

El descontento contra el gobierno no surgió de un día para otro. El secuestro y probable ejecución de estudiantes de Ayotzinapan solo fue la gota que derramó el vaso, la gente ya está cansada de ser víctima de la violencia y  abuso de poder, de reformas que solo benefician a los más ricos, de tanta impunidad y corrupción, eso explica la reacción tan virulenta de la sociedad.

Los brotes de violencia como los del mercado San Juan de Dios o los de las marchas de apoyo a estudiantes son una manifestación del hartazgo ciudadano contra la ineptitud, impunidad y corrupción de sus autoridades, es como decir “si tu como autoridad no respetas la ley, por qué la tengo que respetar yo”, urge un cambio en la impartición de justicia en nuestro país, o los demonios empezarán a soltarse.

Humbero Curiel Torres


Peculado, ¿delito menor?

El código penal federal establece que comete peculado todo servidor público que para uso propio o ajeno distraiga de su objetivo dinero, valores, fincas o cualquier otra cosa perteneciente al estado u organismo descentralizado si por razón de su cargo los hubiese recibido en administración, en depósito o por cualquier otra causa, delito que en el ámbito federal es sancionado con prisión y multas según sea el caso.

En algunos estados como en Michoacán el peculado no se considera delito grave, por lo que quien lo cometa podrá evitar la prisión mediante una fianza, lo que se traduce en una invitación abierta para la comisión del ilícito y a interpretar, por parte de la sociedad, que este tipo de leyes se establecieron ex profeso para proteger a los delincuentes  de cuello blanco que esquilman sin piedad los recursos públicos, culpables directos de la situación caótica que priva en el país por las gravísimas  consecuencias, principalmente el empobrecimientos masivo que conlleva.

Francisco Benavides Beyer


Mail: acentos.gdl@milenio.com

Fax: 3668-3105

Tel: 3668-3100 ext.33121

Carta: Calzada del Águila 81-Z, Colonia Moderna CP 44190, Guadalajara, Jal.

Aquí las fotos: Envíe sus imágenes a internet.gdl@milenio.com