Los correos del público

Los correos del público

¿Mucha “cheve” y poca leche?

Todo mundo trata de encontrar una mejor definición para el término “bienestar”. Filósofos, políticos, economistas y periodistas cuestionan seriamente el significado de “estar mejor”. Una caricatura muestra a un estadunidense descalzo, dormido sobre una banca en la plaza pública. Su única cobija es un periódico cuyo encabezado dice: “La economía se recupera”.

Algunos países del primer mundo registran un incremento considerable en progreso: indican cuánto se ha gastado, pero no dicen en qué. En California nació un organismo no gubernamental  llamado Redefiniendo el progreso cuyo objetivo es hacer una evaluación más exacta del verdadero progreso. Propone una nueva medida para determinar el bienestar real de la población: el Índice de Progreso Verdadero (IPV) para cuantificar no sólo el total de lo que se gasta, sino especificar en qué y cómo se gasta. ¿En educación, servicios, ecología o en armas?

El IPV toma en cuenta el costo social en las transacciones de bienes y servicios: contaminación ambiental de la producción, desintegración familiar, accidentes de trabajo, reducción de tiempo libre, costo de desempleo, agotamiento de recursos naturales, agotamiento del ozono, del aire, agua, contaminación del ruido, pérdida de tierras de labrantío, pérdida de manglares, etc. También considera el valor del trabajo doméstico no remunerado, y servicios sociales gratuitos a la comunidad, que han sido ignorados por el Producto Interno Bruto (PIB), la medida económica tradicional.

El nuevo indicador confirma lo que los economistas han estado argumentando por años: el PIB no es sólo inadecuado, sino engañoso. Mientras que las cifras del PIB en algunos países aumentan cada año, el bienestar real de sus habitantes ha declinado desde 1970,  y bruscamente en los últimos años. Es demasiado obvia esa contradicción: mientras que el PIB sube, el índice de progreso verdadero baja. Sin embargo, las estadísticas siguen manejando la medida tradicional del PIB, a pesar de que ésta no toma en cuenta la calidad de vida de las personas ni los daños ecológicos y sociales del llamado ‘progreso’.

¿Dos trabajos de padre y madre y los niños en la calle? ¿Mucha cheve y poca leche?  ¿Muchos fritos y poco huevo? ¿Muchos días festivos y pocas clases? ¿Mucho juego y poco estudio? ¿Mucha producción y contaminación, y sueldos bajos?

El IPV, Redefiniendo el Progreso, ha encontrado fuerte oposición por parte de los grandes consorcios transnacionales. El espíritu consumista que se ha expandido amenaza ser una conflagración mundial en los estilos de vida. Cada vez son más los millones de personas que son afectadas por las guerras económicas: producir más y mejor a cualquier costo.

Reconsiderar el rumbo que llevamos nos obliga con urgencia a crear políticas capaces de incrementar tanto la productividad como el bienestar rural. Salir del atraso en un país no es ni de derecha ni de izquierda; independientemente de la orientación ideológica del gobierno, la clave sigue siendo la misma: una preocupación por el bien común y una eficiente administración pública.

El IPV será cero si los costos financieros del crimen y de contaminación igualan los aumentos financieros en la producción de mercancías y servicios. El verdadero progreso debe informar sobre el valor de los beneficios del voluntariado, del trabajo que se realiza en silencio dentro del hogar, la salud, la cultura y el bienestar de la gente, los servicios en el campo de ayuda humanitaria y ecológica en los que no se efectúa ninguna transacción monetaria. El progreso implica un crecimiento en la calidad de vida, en el servicio a la comunidad y el cuidado de los recursos naturales que son sagrados. La vida humana no fue creada para medirse en términos de consumo, sino en términos de bien estar y de bien vivir.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

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La Primavera

Son más de cien personas entre brigadistas guardabosques, administrativos, etc. los empleados del Organismo Público Descentralizado Bosque la Primavera, y que una vez que ya está conformado, apelamos a que el Lic. en Biología, Marciano Valtierra Azotla, nombrado como director de dicho OPD aterrice los fundamentos de dicho organismo en beneficio de los trabajadores, como son basificación, Seguridad Social, reconocimiento de su antigüedad laboral tal y como se plasmó como órgano rector y que incluso intervino el Ejecutivo estatal en donde existió el compromiso de salvaguardar su integridad. Y que por cierto está en el apartado “A” del artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y no en el apartado “B” como debiese haber estado por el hecho de ser trabajadores de gobierno y esperando no haya sido error de “dedo” por parte de la Comisión de Hacienda y de Trabajo del Congreso del Estado. Sin embargo, como se señaló, tienen derecho a una garantía en cuanto a su estabilidad laboral y social por el beneficio de más de cien familias, una vez que el señor director nombrado hace unas semanas y con una percepción bruta de 64 mil 664 pesos se sensibilice a lo que por derecho les corresponde como en derechos y obligaciones a dichos empleados, exista y esperamos la buena voluntad del Lic. Marciano Valtierra porque viene de áreas de experiencia como lo es los estados de Puebla, Michoacán y Oaxaca y entre sus prioridades se encuentran no solamente lo laboral si no el equilibrio entre ejidatarios y propietarios de algunas zonas del área natural protegida La Primavera, buscar la no afectación del anillo o libramiento carretero, su involucración en la propuesta Federal del propio Gobierno Federal de la Energía Geotérmica, (y la intervención de la CFE) cuya sede sería en la sede de Cerritos Colorado, del mismo bosque cuya primera inversión como destino serían más de cien millones de pesos hasta aumentar seis veces más esta cifra para el año 2015 y 2016 y que hay un grupo de investigadores que se opone a esto, por lo tanto ardua tarea más el comienzo es en casa con los propios trabajadores incluyendo la creación que por ley se determina de su propio sindicato.

Gerardo Curiel Díaz

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Pelear tan solo por...pelear

Sobre Ávila Camacho, en la zona de La Normal, iban caminando estos niños, quienes de manera sorpresiva después de ir juntos caminando, sin motivo aparente comenzaron a golpearse mutuamente para después parar y sin mediar palabra, seguir juntos hacia donde se dirigían. Ojalá no sea ésta una nueva manera de pasar el tiempo. Foto: Patricia Ramírez



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